La producción industrial en agosto registró una caída interanual del 3,5%, según informó el Instituto Nacional de Estadística (INE), una lectura que pone de manifiesto un desempeño heterogéneo por ramas y una dinámica económica con luces y sombras.

La baja de este mes se concentra en sectores vinculados al agro y la construcción, mientras que otros segmentos sostienen el crecimiento.

Entre las principales causas de la contracción se encuentran la menor producción de la industria frigorífica y retrocesos en agroindustrias como la molinería triguera, las malterías y la industria oleaginosa.

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También reportaron descensos la industria química y varias empresas proveedoras de la actividad de la construcción, sectores que suelen ser sensibles a la demanda.

No obstante, el balance en el acumulado enero‑agosto muestra un aumento de la producción industrial del 2,3%. Este crecimiento se explica, sobre todo, por el fuerte aporte de la planta de concentrados de bebidas en la Zona Franca de Colonia (Pepsi), junto al desempeño positivo de la industria de bebidas en general, el procesamiento de madera y la celulosa.

Un dato que llama la atención es la divergencia entre producción y empleo: pese al alza productiva en el año, el empleo industrial acumulado disminuyó 1,7%. Ese desacople puede deberse a mejoras de productividad, procesos de automatización o ajustes en la estructura productiva.

En la lectura del año móvil (últimos 12 meses) la producción industrial muestra crecimiento pero con desaceleración desde mediados del año pasado. A mayo el año móvil marcó un aumento de 0,7% frente a mayo de 2025, después de haber registrado +1,3% en abril, un signo de moderación que habrá que observar en los próximos meses para determinar si se consolida la tendencia.