

Entre los proyectos que concentran expectativas y controversias sobresale la propuesta de un túnel en 18 de Julio, uno de varios tramos contemplados junto a intervenciones de calado en Avenida Italia, Giannattasio y el corredor de la ruta 8.
Este año estará dedicado a cerrar etapas de planificación: licitaciones, análisis geotécnicos (cateos) y la definición de modalidades constructivas y medidas de mitigación social y comercial.
Los estudios de suelo ya realizados confirman la composición del subsuelo en sus diferentes estratos y —según fuentes técnicas del MTOP— anticipan una reducción de hasta 50% en los tiempos de viaje si se ejecutan las obras con las alternativas proyectadas.
No obstante, ese beneficio potencial viene acompañado de decisiones complejas: elegir entre tres modalidades constructivas —entre ellas la tuneladora, que reduce el impacto vial pero eleva los costos— y definir el alcance urbano que se pretende recuperar o modificar.

“No es hacer un túnel. Estamos hablando de distancia de 32 kilómetros, en el caso de avenida Italia y Giannattasio, y estamos hablando de cerca de unos 20, 25 kilómetros, también en lo que tiene que ver con el corredor ruta 8”, explicó Felipe Martín, director nacional de Transporte, al contextualizar la escala regional de las intervenciones.
Martín subraya que las obras buscan no solo fluidez sino también “recuperar todo lo que tiene que ver con el espacio urbano y mejorar el entorno de la infraestructura” para elevar la calidad del servicio.
El MTOP asegura que los impactos sociales y comerciales están siendo considerados: uno de los siete estudios publicados incluye un relevamiento del tejido comercial que podría verse afectado y contempla mecanismos de asistencia económica para comercios y rubros golpeados por las obras. En paralelo, las intendencias involucradas participarán en la gestión de los fideicomisos ya aprobados por el BID y la CAF, instrumentos financieros destinados a impulsar el plan de obras y a asegurar coordinación interinstitucional.
La tensión técnica-política se marca en dos ejes: por un lado, la evaluación de costos y beneficios (mayor inversión inicial si se opta por tuneladora frente a menores afectaciones al tránsito); por otro, la necesidad de asegurar respaldo social mediante planes de mitigación y comunicación.
Para Martín, el objetivo es claro: que la transformación se traduzca en “mejora de su calidad, en cuanto a tiempos, confort y calidad del servicio”, y que el transporte metropolitano cumpla su función masiva para movilidad laboral, educativa, sanitaria y recreativa.







