El expresidente Luis Lacalle Pou volvió a posicionarse sobre la situación en Venezuela tras conocerse el acuerdo entre Estados Unidos y el gobierno de Venezuela para la explotación y comercialización de petróleo. A las 7:00 de este viernes, el líder político del Partido Nacional citó un mensaje en la red social X, que había publicado en enero y reafirmó su demanda de “coherencia” en la postura internacional frente al régimen venezolano.
En el tuit citado —publicado durante 2024 cuando Lacalle Pou cuestionó la continuidad de Maduro en el poder— el expresidente había calificado al venezolano como “un dictador” y sostuvo que esa valoración la mantendría “ayer, hoy y mañana”. “Coherencia ayer, hoy y mañana. Maduro es un dictador. Lo dije en todos lados. No dudé en hablar frente a él y sus ‘aliados’”, escribió entonces, recordando que fue criticado por no invitar a lo que definió como “dictadores” a su asunción.
En el mensaje de esta mañana, Lacalle Pou subrayó conceptos que había defendido en enero: “‘Puede’ Democracia. Instituciones funcionando. Gobernantes electos legítimamente por la ciudadanía. Soberanía. Transición real. Ni negocio ni explotación. De eso se trata y para eso siempre alzamos la voz”, publicó, en aparente reacción al nuevo acercamiento entre Washington y Caracas en materia petrolera.
En su tuit de enero, el expresidente también había manifestado la esperanza de una salida pacífica del régimen: “Hoy puede amanecer la libertad en Venezuela. Puede. No justifico la intervención armada”, escribió, y se preguntó retóricamente “¿hasta cuándo iba a seguir esta dictadura?” ante la situación de “un pueblo oprimido, perseguido, encarcelado”.
La reaparición del posteo y la reafirmación de su postura llegan en un contexto regional y mundial marcado por debates sobre la legitimidad del gobierno de Maduro, las sanciones económicas, la búsqueda de soluciones diplomáticas y las negociaciones por recursos energéticos que implican intereses geopolíticos y económicos.
Lacalle Pou enfatizó en sus mensajes la necesidad de que cualquier proceso conduzca a una transición real y respete la soberanía venezolana sin transformarse en “un negocio ni en explotación”.