Pero mucho antes de toparse con la idea que le haría millonario, Philip Hampson Knight ya había demostrado que lo suyo era tener iniciativa: cuando su padre, que trabajaba en un periódico local, se negó a dar a su hijo adolescente un empleo de verano, Phil no dudó en acudir a la competencia donde lo contrataron para transcribir resultados deportivos. Más tarde, trabajaría como reportero en la Universidad de Oregón, donde se licenció en ciencias empresariales en 1959 y conoció a Bill Bowerman, un entrenador de atletismo que a la postre acabaría siendo su socio. Tras pasar por la Armada, en 1962 Knight realizó un MBA en la Escuela de Negocios de Stanford. Allí tuvo su primera gran idea: ¿Podrían las marcas japonesas destronar a las alemanas en el segmento de las zapatillas deportivas al igual que ocurrió en el de las cámaras de fotos?
Phil Knight se propuso dar respuesta a su pregunta y para ello viajó a Japón para conocer la empresa Onitsuka, que fabricaba las zapatillas Tiger. Impresionado por el bajo coste de fabricación y la calidad del material, Knight salió de la visita con los derechos de distribución de estas zapatillas en el oeste de Estados Unidos.
El material cautivó también a Bowerman y ambos fundaron Blue Ribbon Sports aportando US$500 cada uno. El primer cargamento de 300 pares de zapatillas llegó en 1964. Knight se dedicaba a venderlas al volante de su Plymouth Valiant, mientras que Bowerman estudiaba cómo podría mejorarlas.
Como ambos tenían otros trabajos, contrataron a Jeff Johnson -Knight lo había conocido en Stanford-, una decisión fundamental, ya que fue él quien ideó los primeros anuncios y catálogos de la marca y abrió la primera tienda de la compañía en California. Además, fue la persona a la que se le ocurrió el nombre de Nike, en honor a la diosa griega de la victoria l