

Con un celular, algo de ayuda en la edición de videos y una enorme voluntad emprendedora, Alejandro Cantón impulsa una comunidad que reúne pymes, científicos, inversores e innovadores con la misión de cambiar la matriz productiva.
"Vos me vas a decir que es muy ambicioso", se ataja Cantón, quien tiene claro el programa de Argentina Fáctica. El proyecto, explica, tiene como objetivo integrar a argentinos de diferentes puntos del país para que trabajen en torno a un producto con alto valor agregado que pueda competir en el mercado internacional.
La idea no es "venderle celulares a los chinos", sino apuntar a segmentos de mercado donde puedan desarrollarse industrias boutique motorizadas por emprendedores locales. "Si hay más unidades productivas, vas a generar riqueza por varios motivos: estás sustituyendo una importación, tenés la alternativa de que tu producto sea exportable y, por último, incluís a las economías regionales en el sistema productivo nacional e internacional", sostiene.
Todo comenzó con un viaje. Cantón cuenta que "cambió el chip" después de pasar cinco días en una feria internacional en los Estados Unidos donde no había un solo expositor argentino. Cansado de ver al país en crisis y sentir que pocos hacen por revertir la situación, empezó a delinear las bases de lo que él define como un movimiento cultural "que provoque una ruptura, que sea fáctico".
"El 25 de mayo de 2019, casi dos meses después del viaje, publiqué mi primer video para que la gente empiece a interactuar conmigo", relata el empresario. Convocó a los centros científicos y académicos, las comunidades de argentinos en el exterior, las pymes e inversores de riesgo, los innovadores y creativos, y los referentes y los seguidores. Todos ellos, actores que colaboran entre sí para generar valor.
País de oportunidades
Como todo empresario de ley, Cantón es un hombre pragmático. Según sus propias palabras, una vez que tiene una idea la ejecuta y la lleva adelante hasta cumplir su ciclo. Tiene cinco empresas: una constructora, desarrolladora inmobiliaria, una compañía de soluciones termomecánicas, otra de transferencia tecnológica y una quinta de comercio exterior.
Todas ellas surgieron de la curiosidad del empresario y le ayudaron a conformar la base de Argentina Fáctica. "Yo arranqué de cero, sin plata, y ahora tengo una estructura que me permite hacer todo esto. Me ha permitido viajar por el mundo, hacer inversiones inmobiliarias. Pero el capital no es solo económico. Es conocimiento y yo lo comparto a través de mis videos", señala.
Es sabido que emprender por estos lares no es fácil. Sin embargo, Cantón opina que "hay un montón de oportunidades. Otros piensan que van afuera y les dan un crédito barato a pagar a 30 años. Eso es cierto, pero si te va mal quedás enterrado de por vida. En Argentina el sistema perdona mucho, tenés más chances".
La pandemia lo agarró en plena gestación del movimiento que, con el aislamiento, se vio favorecido. "Tenía más seguidores activos. Las comunidades de argentinos en el exterior crecieron porque estaba todo cerrado", afirma. Por el momento, la red cuenta con más de 100 colaboradores estables pero hacen convocatorias para requerimientos puntuales.
Espíritu parrillero
Fue de las primeras ideas que ejecutó la comunidad. La meta fue inventar una marca país que transmita la pasión por el asado argentino. "La cultura gastronómica mexicana o italiana son famosas, pero no pasa lo mismo con la nuestra", expresa.
Tras subir su propuesta a redes sociales, en diciembre de 2019 logró juntar a un grupo de 16 empresas que crearon un pool para exportar delantales, cuchillos, asadores y provoleteras, entre otros productos. "En esa mesa había competidores que se unieron porque para el comercio exterior se necesitan", recuerda.
Cantón puso a disposición del proyecto buena parte de los recursos. Con una inversión aproximada de 2 millones de pesos, a un año y medio del primer encuentro ya exportan a países como Australia y Bolivia.
Si bien el retorno de la inversión es lento, rescata la participación de productores provenientes de distintos puntos del país. "Hay una chica de San Juan que se puso un taller textil y está haciendo bolsas para Espíritu Parrillero. Cuando la tela que mandamos desde Chaco empezó a llegar a su ciudad, empezaron a florecer microemprendimientos que antes no había. En esta ensalada de jugar a crear valor nace la serendipia. Permite encontrar lo que no buscás", asegura.
Actualmente, trabajan para producir palos de hockey y armar una academia que venda entrenamientos y otros servicios al mundo. Además, están gestionando la apertura de un taller para fabricar autos semi artesanales bajo el mismo concepto.
Cantón ya está pensando los próximos pasos. "Para mí, Argentina Fáctica se tiene que convertir en fundación para poder realizar convenios con universidades y otras instituciones que puedan ser aprovechados por las pymes de todo el país", considera. También planea implementar un sistema de crowdfunding con el que busca dar soporte financiero a futuros proyectos.
Por Yasmín González Blanco











