Durante su participación en el Energy Summit, Gustavo Gallino, vicepresidente de Infraestructura de YPF, trazó una hoja de ruta detallada sobre los megaproyectos que están transformando la matriz productiva del país.
El ejecutivo subrayó la necesidad de construir la infraestructura necesaria para que la riqueza de Vaca Muerta no quede atrapada en la cuenca. En este sentido, remarcó que el sector hidrocarburífero se encuentra ante una oportunidad histórica, con la posibilidad de alcanzar exportaciones anuales por más de u$s 30.000 millones hacia el final de la década. Sin embargo, fue tajante al señalar que el gran problema actual es la “falta de evacuación” de esos recursos.
Es por eso que, para el ejecutivo, el oleoducto Vaca Muerta Sur (VMOS) representa un punto de inflexión en la industria nacional. “No se ha hecho un proyecto de esta magnitud en los últimos 40 años”, aseguró, al describir una obra que conectará la producción neuquina con la costa rionegrina a lo largo de más de 400 kilómetros. El ducto demandó una inversión de u$s 3000 millones y permitirá incrementar en 70% la capacidad de transporte de crudo y duplicar el volumen de la zona núcleo.
Uno de los puntos que más resaltó Gallino fue el modelo de financiamiento y la velocidad de ejecución. Calificó al VMOS como un “project finance” poco habitual en la Argentina y destacó que el avance se explica por el compromiso coordinado de los privados. “Toda la industria se comprometió con esto”, enfatizó, al remarcar que se trata de una sociedad que reúne a los principales productores de hidrocarburos.
Cuello de botella y desafío logístico
Respecto al estado actual de las obras, Gallino informó que la estación de bombeo y almacenamiento en Allen está cerca de su terminación mecánica y que el ducto troncal está prácticamente terminado. Sin embargo, advirtió que los mayores desafíos se concentran en la terminal marítima y la obra offshore en la Costa Atlántica, un tipo de infraestructura sin antecedentes en el país.
Según el cronograma oficial, el VMOS estará en condiciones de transportar 180.000 barriles diarios a comienzos del próximo año, para luego escalar a 390.000 barriles y alcanzar los 550.000 barriles por día hacia fines de 2026. Este salto es clave para destrabar el cuello de botella que hoy limita el crecimiento de la producción.
En paralelo, YPF lidera el proyecto de Gas Natural Licuado (GNL), que Gallino definió como un desarrollo de escala completamente diferente. La iniciativa, que involucra a socios como la italiana ENI y XRG de Abu Dhabi, requerirá inversiones cercanas a u$s 30.000 millones.
“Hoy estamos planteando 12 millones de toneladas anuales de GNL, con posibilidad de escalar a 18 millones”, explicó. Actualmente, el proyecto se encuentra en la etapa de recolección de datos para la decisión final de inversión, prevista antes de fin de año. El ejecutivo reconoció que el financiamiento es desafiante, pero subrayó la magnitud estratégica y técnica del proyecto.
Inversión sostenida más allá de los megaproyectos
Finalmente, el responsable de infraestructura de YPF puso en perspectiva el nivel de actividad cotidiana de la compañía, más allá de los grandes desarrollos. “La inversión en Capex supera los u$s 5000 millones anuales”, detalló.
Dentro de ese monto, mencionó obras que suelen quedar fuera del foco, pero que resultan críticas para la operación. Entre ellas, una planta de tratamiento de crudo de más de u$s 600 millones y la construcción permanente de ductos secundarios, con inversiones de unos u$s 500 millones por año.
Para Gallino, este despliegue integral de infraestructura es lo que permitirá finalmente evacuar la producción, sostener el crecimiento de Vaca Muerta y posicionar a la Argentina como proveedor energético relevante a nivel global.