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La aceleración tecnológica ya no se traduce solo en velocidad, sino en un cambio más profundo en la forma en que las empresas diseñan productos y servicios digitales. En ese contexto, el rol del UX gana centralidad como puente entre las necesidades del negocio y las expectativas de los usuarios.

“Acompañamos a los equipos para garantizar la calidad técnica de los proyectos, pero también actuamos como nexo entre el negocio y las soluciones que finalmente se implementan”, explicó Paula Pascolini, UX leader de Flux IT.

UX como traductor entre negocio y usuario

Ese rol implica traducir objetivos empresariales en experiencias concretas, pero también incorporar la mirada de las personas en cada desarrollo. “El desafío es poder interpretar lo que el negocio necesita, pero al mismo tiempo llevar la voz de los usuarios”, señaló.

Un cambio estructural, no solo velocidad

Para Pascolini, el principal cambio en la industria no es la velocidad, sino la transformación estructural del entorno: “Hoy no es que todo se esté acelerando, sino que se está reconfigurando. Más que incorporar herramientas nuevas, lo que está cambiando son las reglas de juego”, sostuvo.

Ese cambio obliga a las organizaciones a revisar cómo toman decisiones. “Hay una necesidad de frenar y pensar cómo, frente a este nuevo paradigma, se definen las estrategias a nivel organizacional”, agregó.

Usuarios más exigentes, experiencias más simples

En paralelo, también se modifican los hábitos de los usuarios. Las nuevas dinámicas, tanto en lo personal como en lo laboral, empiezan a marcar una demanda más exigente sobre las plataformas digitales.

“Las personas ya no están dispuestas a lidiar con procesos complejos. Hay una búsqueda de mayor simpleza, de resolver tareas de forma rápida y sin fricción”, explicó.