Subió primero al escenario del Salón Plenario Oeste, en el segundo piso del Hilton-Americas de Houston. Blazer negro, pantalón gris oscuro y camisa celeste, combinada con una corbata roja suave, con vivos algo más oscuros. Zapatos marrones, sin lustre pero con el desgaste de alguien que transitó, y mucho. Caminó con las manos tomadas por la espalda, gesto que se suele atribuir a Napoleón Bonaparte y que, según entendidos en lenguaje no verbal, denota confianza, seguridad en uno mismo y autoridad. Porque, a sus 73 años, Paolo Rocca es eso: un emperador de la industria global.
No se lo presentó como el CEO (que lo es) de Tenaris, proveedor clave de petroleras en todo el planeta, sino como el “presidente y CEO del grupo Techint”. Es que, cabeza de un holding con presencia en más de 30 países, más de u$s 36.000 millones de facturación anual y cerca de 90.000 empleados, el industrial más poderoso de la Argentina tiene nombre y peso específico propios en el ecosistema energético global.
Encabezó la fila, que completaron Luis Cabra (executive managing director de Transición Energética, Tecnología y Asuntos Institucionales, y CEO adjunto de Repsol), Matt Renner (presidente y Chief Revenue Officer de Google Cloud) y el moderador, Atul Arya, vicepresidente y Chief Energy Strategist de S&P Global Energy. Avanzó a paso firme hasta su sillón, con esas manos cruzadas por detrás, que también se asocian con la reflexión, la concentración e intentos por mantener la calma o controlar situaciones de tensión. Porque, para Rocca, eso pareció ser su participación de este año en CERAWeek de S&P Global, la cumbre mundial de la industria energética. En 2024, el ítalo-argentino había utilizado esa tribuna para expresar que tenía “muchas esperanzas en el nuevo Presidente”.
Ahora, se trataba de la primera aparición pública de Rocca menos de dos semanas después de que Javier Milei lo vapuleara -una vez más- en Argentina Week, el evento de inversiones que el Gobierno celebró en Nueva York.
Sin alusiones al León -ni a sus rugidos-, el hombre de acero de Techint se alejó de la reyerta doméstica y focalizó su mensaje en cuestiones globales cuyo análisis le es más gratificante. Acerca del país sobre el que se cimentó el imperio que fundó su abuelo Agostino, apenas señaló que “considerando la situación del mundo, las oportunidades, en la Argentina, están en el Oil & Gas: petróleo y LNG; y estamos invirtiendo ahí”.
Es decir, en Vaca Muerta, donde su energética, Tecpetrol, ya invirtió más de u$s 6500 millones en gas y ahora desarrolla un proyecto de u$s 2500 millones para producir petróleo.
Pero Rocca -que en la Argentina tiene dos grandes siderúrgicas (Tenaris y Ternium) y una constructora- agregó que, viendo el mapa global, si bien “la competencia es esencial”, el proceso rápido de fragmentación que se hoy en el mundo continuará “por un largo tiempo”, lo que tendrá efectos en las cadenas globales de abastecimiento.
“La competencia entre China, los Estados Unidos y la regulación de Europa tendrá efectos en el abastecimiento. La competencia debe ser definida. Como industria, se necesita cómo una industria puede encontrar una posición competitiva en términos de seguridad de provisión. Es un concepto más completo, que un mercado o un país”, distinguió.
“Cuando todo el mundo está afectado, necesitamos ver cuán competitivo es un país, una industria y su cadena de abastecimiento. En Oil & Gas, damos servicio hasta el momento en que una empresa opera en el pozo. Esa cadena de competitividad debe ser sólida. Hay disrupciones que, hoy, la están afectando en algún eslabón. Por eso, veo una competitividad más integrada. Ese es el camino en el que veo a la competitividad”, respondió a una pregunta puntual del moderador.
Una definición de libre interpretación. Sobre todo, proviniendo de alguien al que Milei apodó “Don Chatarrín de los caños caros” y vapuleó en público por un supuesto lobby para revertir la licitación privada perdida a manos de un competidor chino para proveer los caños que proveerán la construcción del gasoducto con el que Southern Energy llevará el gas de Vaca Muerta para licuarlo por barco en la costa de Río Negro.
Pero, en Houston, ante la crema de la industria energética del planeta, Rocca puso de lado -o se puso por encima- de esa rencilla. Habló sobre la incertidumbre y volatilidad que enfrentan el sector -y otros- en la actualidad.
“En estos 12 meses, durante su primer año, la Administración Trump, cambió muchos aspectos e introdujo el factor de la volatilidad en el mundo”, describió. En el negocio energético, agregó, esto afectó las estrategias de supply chain debido a la escalada arancelaria, por un lado, y el cambio en las políticas de descarbonización, “que está afectando a algunos de los planes de la mayoría de las compañías”.
Añadió la “pérdida de relevancia de la organización global en diferentes aspectos”, por ejemplo, las reglas comerciales. “Para nosotros, es importante la relación entre Canadá, México y los Estados Unidos”, ilustró. “Todo esto introdujo factores de incertidumbre y volatilidad”, que potenciaron episodios recientes, como la captura de Rafael Maduro en Venezuela y la guerra con Irán.
“No es fácil establecer una estrategia que sea sólido frente a esto. Somos un grupo con negocios en energía, siderurgia y construcción. El factor común en todos es la caída de la cadena de abastecimiento. El foco estratégico para enfrentar esta volatilidad externa es cómo avanzar en segundas alternativas, de forma de asegurarte el abastecimiento”, explicó.
En tal sentido, añadió: “Primero de todo, tenemos que identificar dónde hay una clara posición de largo plazo para alocar la inversión. Considerando la situación del mundo, esta desfragmentación y lo que puede afectar el conflicto de Oriente medio al sistema, para la Argentina, hay oportunidades en oil & gas. En producción de petróleo y en LNG. Eso es en la Argentina y estamos invirtiendo ahí”.
“En el sector de servicios para Oil & Gas, vemos esta desfragmentación del mundo. Es muy importante”, ejemplificó. “Hoy, el precio del gas en Europa es diferente al de los Estados Unidos, la Argentina u otro país. Necesitamos expandir nuestra capacidad para asegurar un abastecimiento sólido para la producción en el sector energético -amplió-. Eso, a veces, significa duplicar la inversión en diferentes escenarios. No puedes asegurar uno solo, incluso si prevé problemas en el Canal de Panamá, el de Suez, el estrecho de Malaca o el Ormuz”.
Mantener sólida esa cadena, continuó el número uno de Techint, requiere, incluso, duplicar operaciones y estar dispuesto a invertir en eso. “Es algo necesario, muy importante. Necesitamos encontrar alternativas que lo permitan”. Por eso, remarcó, también es prioritario elegir bien los lugares en donde se harán los desembolsos en función de sus potenciales de largo plazo.
“Seleccionamos las inversiones. En la Argentina, en Oil & Gas. En el caso del abastecimiento más industrial, de siderurgia, estamos muy comprometidos en invertir en los Estados Unidos, Canadá y México. Rediseñamos el supply chain en todo el mundo. Ese es nuestra línea de avance hoy. Necesitamos encontrar la oportunidad correcta en cada lugar y potenciarla”, aseveró.
En la primera fila del auditorio, lo escuchaba la plana mayor de sus empresas: Ricardo Markous y Ricardo Ferreiro (Tecpetrol), Andrea Previtali (Tenaris Cono Sur) y Andrea Rocca, su sobrino y quien, desde Tecpetrol, es el responsable del camino que, a través de inversiones en parques eólicos para abastecer sus plantas y la incursión en la minería de litio, Techint recorre hacia la transición energética. También se lo vio al gobernador rionegrino, Alberto Weretilneck, y a algún viejo general de Rocca, como Carlos Ormachea, ex número uno de la energética del grupo. “Vos sos la que dice: ‘Ahora hay que aplaudir’. O reírnos si hace un chiste”, ironizó alguno, en relación al staff de Techint también presente para coordinar la presentación.
“Cuando todo el mundo está afectado, necesitamos ver cuán competitivo es un país, una industria y su cadena de abastecimiento. En Oil & Gas, damos servicio hasta el momento en que una empresa opera en el pozo. Esa cadena de competitividad debe ser sólida”
Fue broma. Pero se acercó bastante a la realidad. Durante los cerca de 45 minutos que duró el panel, Rocca jugó permanentemente con sus manos, teniéndolas unidas por las palmas o la punta de los dedos, según la ocasión. Sonrió cuando Cabra, el hombre de Repsol, dijo que Europa es la parte más regulada del mundo para todo pero, en especial, para la inteligencia artificial.
“Todavía estamos entendiendo todo el potencial de esto”, respondió Rocca cuando el moderador quiso conocer su opinión sobre el salto tecnológico que está revolucionando al mundo. “Actuamos en tres niveles”, respondió. “El primero es de preparación y compartir conocimiento a un grupo grande de gente. Estamos entrenando para eso. El segundo es mejoras de procesos, reducción de tiempos, mejoras de productividad. En eso estamos empezando. El tercero es cómo cambiar realmente el potencial del negocio. Ese será el paso grande. Habrá un momento en el que podremos saltar a la parte que la IA tenga responsabilidades, que tome decisiones luego refinadas por el management. El mundo está yendo en esa dirección. Hoy, en este tercer nivel, todavía no veo el logro claro, sino aproximaciones”, opinó.
En ese punto, antes del cierre, Arya le dijo que volvería a preguntárselo sobre el mismo escenario, dentro de tres años. “Entonces yo”, sonrió, mirando las primeras filas del público, “le preguntaré a mi gente por qué no lo logró”.