Con una ampliación de más de u$s 60 millones en su planta de San Juan, el laboratorio de capitales nacionales Adium aumentará 50% su producción, escalará exportaciones y apunta a consolidarse como un actor clave en la industria farmacéutica de la región.

El gerente general del laboratorio, Claudio Beramendi, contó a El Cronista los planes de la compañía para este año luego del lanzamiento del Mounjaro, un innovador fármaco inyectable para la obesidad de alta eficacia en medio de la guerra global por el segmento donde el uso del Ozempic se hizo viral.

El Mounjaro es otro tipo de droga (tirzepatida, mientras que el Ozempic y el nacional Dutide de Elea son semaglutida) y logra descensos de peso significativos, similares a una cirugía bariátrica, con mejoras en indicadores metabólicos y cardiovasculares; con un costo superior. Beramendi aseguró que vendieron tres veces más de lo que habían presupuestado inicialmente para ese tratamiento, que espera que entre este año y el próximo se ubiqué en el top tres de los más importantes del laboratorio.

Entrevista exclusiva a Claudio Beramendi, gerente general de Adium

¿Cómo está hoy el laboratorio y qué planes tienen para este año?

Hoy estamos en un momento de consolidación y expansión al mismo tiempo. Tenemos una planificación muy clara de lo que queremos y, sobre todo, hacia dónde queremos ir como organización. Los ejes son bastante consistentes: innovación, aumento de la capacidad productiva y expansión regional. Esos tres pilares atraviesan todos los proyectos que tenemos en marcha. Entendemos que si no avanzamos en esos frentes, perdemos competitividad tanto a nivel local como en la región.

¿Dónde se concentra la principal inversión?

La inversión más relevante está en la planta de San Juan. Es una planta que, dentro de lo que es la producción de medicamentos en Argentina, se destaca por su nivel tecnológico. Siempre aclaramos que no es la más grande, pero sí la más moderna. Ahí estamos llevando adelante una ampliación muy importante, con una inversión que va a superar los u$s 60 millones. No solo tiene que ver con infraestructura, sino también con tecnología y eficiencia productiva.

¿Qué impacto va a tener esa ampliación en el negocio de Adium?

El impacto es muy significativo. Hoy tenemos una capacidad productiva de alrededor de 50 millones de unidades anuales y con esta ampliación vamos a pasar a cerca de 80 millones. Es decir, un incremento de casi 50%. Esto no solo impacta en el crecimiento del negocio, sino también en algo que para la Argentina es clave, que es la generación de divisas. A partir de esa mayor capacidad, proyectamos exportar alrededor de u$s 120 millones hacia 2026, lo cual es un salto muy importante.

¿Qué lugar ocupa hoy la exportación dentro del negocio?

Es un eje central. Hoy somos la segunda compañía que más exporta medicamentos desde la Argentina y tenemos una balanza comercial positiva: traemos más dólares de los que salen. Eso es algo que genera valor para la compañía, pero también para el país. Aproximadamente el 70% de lo que producimos se exporta, lo cual muestra claramente que no somos solo una compañía orientada al mercado local.

¿La ampliación de la planta es principalmente física?

Es una combinación de espacio y tecnología. En términos físicos, sumamos una nueva nave de unos 3000 metros cuadrados. La planta pasa de 17.000 a 20.000 metros cuadrados. Pero más allá del crecimiento en metros, lo más relevante es la incorporación de tecnología, porque eso es lo que permite dar el salto de productividad.

¿También implica más empleo?

Sí, claramente. Vamos a incorporar entre 150 y 180 personas. Lo interesante es que el crecimiento en estructura no es proporcional al salto productivo: estamos aumentando alrededor de un 20% tanto en superficie como en dotación, pero logramos incrementar casi un 60% la capacidad productiva. Eso habla de eficiencia y de inversión en tecnología.

¿Qué rol tiene la planta de San Juan en la compañía?

Es absolutamente estratégica. Hoy trabajan allí unas 900 personas y somos el segundo empleador de la provincia. Pero más allá del volumen, lo que nos gusta destacar es la calidad del empleo y el valor agregado que genera. Es un ejemplo de lo que puede aportar la industria farmacéutica en términos de desarrollo regional.

¿Cómo está estructurada la compañía a nivel regional?

Adium es una compañía con fuerte presencia en toda América Latina. Operamos en 18 países, desde México hacia abajo. Tenemos seis plantas productivas —dos en la Argentina y el resto distribuidas en la región— y varios centros logísticos que nos permiten abastecer distintos mercados. Es una empresa familiar de capitales nacionales.

¿Cuántas personas trabajan en la empresa?

A nivel regional somos unas 7500 personas. En Argentina estamos cerca de las 2250. Es una estructura importante que combina producción, logística, comercialización e investigación.

¿Qué rol juega la Argentina dentro del grupo?

Tiene un rol muy relevante, tanto desde lo productivo como desde el desarrollo. Es un hub que nos permite abastecer a la región y también generar innovación.

¿Cómo trabajan la innovación?

En Argentina tenemos un equipo de 180 personas en investigación y desarrollo. Nuestro foco no está en desarrollar nuevas moléculas desde cero, sino en generar nuevas combinaciones de medicamentos existentes, lo cual también implica innovación. Eso nos permite ofrecer soluciones propias y diferenciarnos.

¿Cuántos productos lanzarán este año?

Solemos lanzar entre 10 y 12 productos anuales en la región. Es un ritmo sostenido que nos permite mantenernos competitivos y este año será similar.

¿Son imprescindibles hoy las alianzas con laboratorios internacionales?

Son fundamentales. Trabajamos con compañías como Pfizer, Lilly, Amgen o Astellas, que nos eligen para distribuir y comercializar sus productos en la región. En áreas como oncología o líneas especiales, eso es clave porque se trata de tratamientos que requieren capacidades muy específicas.

¿Por qué los eligen a ustedes cuando la industria en la Argentina tiene varios laboratorios muy competitivos?

Nos eligen por una combinación de factores: capacidad instalada, conocimiento del mercado, posicionamiento y trayectoria. En algunas especialidades llevamos más de 30 años trabajando, eso genera confianza.

¿Cómo funcionó con el lanzamiento del tratamiento para obesidad?

Nos sorprendió mucho la respuesta que tuvo. Vendimos tres veces más de lo que habíamos presupuestado inicialmente. Era un producto que sabíamos que tenía potencial, pero el nivel de adopción superó nuestras expectativas.

¿Qué explica esa demanda?

Principalmente la eficacia. Es un producto muy potente, con resultados visibles en poco tiempo. Nosotros hablamos de un “efecto wow”: a los cuatro meses el paciente ve cambios muy notorios, y eso genera un impacto muy fuerte.

¿Puede haber un uso más vinculado a lo estético que a lo médico?

Ese es uno de los desafíos. Por eso insistimos mucho en la educación médica. Se trata de una condición crónica, no de una solución de corto plazo. Es fundamental que haya acompañamiento profesional y que el paciente entienda que implica un cambio de hábitos sostenido.

¿Va a ser un producto clave para la compañía?

Sí, creemos que en 2026 o 2027 va a estar entre los tres productos más importantes del portafolio.

¿Cómo ve hoy al sector farmacéutico en Argentina?

Está en contramarcha respecto de otros sectores de la economía. En 2025 tuvo récord de exportaciones y de empleo, con más de 50.000 puestos directos. Eso muestra el potencial que tiene como industria.

¿Hay margen para seguir creciendo?

Mucho. La Argentina tiene una posición muy sólida en la región, tanto en calidad como en capacidad productiva. Está entre los tres principales países en ese sentido.

Hay un cuestionamientos sobre los precios de los medicamentos en el país, ¿están caros?

Los laboratorios farmacéuticos son el único sector industrial nacional que en 23 de los últimos 27 meses, desde enero de 2024, han sostenido sus precios por debajo de la inflación, con la misma tendencia durante todo 2025 y en el primer trimestre de 2026. En los últimos 27 meses los precios de los medicamentos llevan acumulados 66 puntos porcentuales por debajo de la inflación.

¿Y el consumo?

Cayó en 2024 alrededor de un 8% y en 2025 se mantuvo estable. Hubo una racionalización del consumo, en parte por cambios en políticas públicas y en el sistema de cobertura.

¿Cómo impacta eso en la industria?

Impacta en la rentabilidad, porque hay menos volumen y precios que crecen menos que la inflación. Eso implica que las compañías absorbemos parte del ajuste con nuestros márgenes.

¿Qué importancia tiene la industria nacional?

Es estratégica. Tener una industria farmacéutica local fuerte permite garantizar el acceso a medicamentos y tener autonomía productiva. Es una cuestión de soberanía sanitaria.

¿Qué necesita el sector para desarrollarse más?

Mayor competitividad para exportar, condiciones más equitativas frente a importaciones y políticas que fomenten la producción local.

¿Qué plan tiene para el futuro?

Equilibrar innovación con producción local. Traer tratamientos innovadores, pero también generar alternativas accesibles que permitan sostener el sistema.

¿Cómo evalúa el sistema de salud argentino?

Dentro de América Latina sigue siendo uno de los más equitativos y con mejor cobertura, aunque siempre hay desafíos para mejorar.