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Buscar un nuevo trabajo sin haber dejado el empleo actual es, sin lugar a dudas, una práctica habitual, pero también una de las tareas más delicadas. El riesgo de que el empleador se entere de que un colaborador quiere un cambio de horizontes siempre está latente. Y solo una señal basta para desatar una potencial tormenta.

“En el mercado laboral no hay micrófonos apagados”, resume Pablo Rodríguez de la Torre, presidente y Managing Partner de Korn Ferry en Argentina, Paraguay y Uruguay. Por eso, la primera regla es la discreción total. Cualquier indicio fuera de lugar puede interpretarse como una alerta interna, incluso cuando el profesional todavía no tomó ninguna decisión concreta.

Los especialistas coinciden en que uno de los errores más frecuentes es utilizar tiempo, recursos o canales de la empresa actual para explorar oportunidades. Entrevistas virtuales desde la oficina, mails enviados desde cuentas corporativas o reuniones agendadas en horarios sensibles suelen llamar la atención más rápido de lo que se cree. Y, si bien es conveniente evitar siempre este tipo de conductas, hay que prestar aún más atención cuando la cultura de la compañía es más restrictiva. En esos casos, ese tipo de comportamientos no solo genera sospechas, sino que puede afectar directamente la evaluación del desempeño.

Otro riesgo habitual que señalan los expertos es la sobreexposición. En ese sentido, destacan que buscar trabajo no implica “salir a contarle al mercado” que se está mirando opciones.

Poco, pero bueno

“No se trata de cantidad, sino de calidad”, explica Ana Renedo, Managing Partner de Faro HR. Las búsquedas más efectivas suelen ser selectivas, bien focalizadas y conducidas con pocos interlocutores. En ese esquema, las consultoras y los headhunters aparecen como el canal más seguro, tanto por su experiencia como por el manejo profesional de la confidencialidad. El networking puede ser útil, pero solo cuando existe un vínculo de confianza real y bien calibrado.

Las redes profesionales, en especial Linkedin, merecen un cuidado adicional. Cambios abruptos en el perfil, picos de actividad o señales explícitas de búsqueda suelen comunicar más de lo que el candidato imagina. Linkedin funciona mejor como vitrina profesional que como canal de búsqueda, coinciden los especialistas. En los procesos más sólidos, el contacto y la gestión suelen ocurrir fuera del feed público.

Cuidar los resultados

El desempeño es otro factor que los expertos dicen que no se debe descuidar. Una caída en los resultados del trabajo pueden delatar una búsqueda mal administrada. En ese sentido, destacan, el entorno suele percibir los problemas de performance antes que el propio profesional.

Sostener el nivel de compromiso hasta el último día no solo protege la reputación, sino que también pesa a la hora de pedir referencias. “Buscar trabajo no habilita a hacer la plancha”, advierten Francisco Scasserra, director de PageGroup.

Uno de los errores más comunes es realizar las entrevistas por videollamada desde la oficina

La posibilidad de hablar del tema puertas adentro depende, en gran medida, de la cultura de cada organización. En entornos más maduros, algunos profesionales eligen tener conversaciones francas con su jefe directo sobre expectativas, frustraciones o proyección futura. En empresas más cerradas, en cambio, ese camino puede ser contraproducente.

Hay organizaciones donde manifestar que se está mirando el mercado implica quedar excluido de decisiones o responsabilidades”, señala Scasserra. En esos casos, extremar el cuidado suele ser la única alternativa viable.

Mercado en recuperación

Todo esto ocurre en un contexto en el que, tras un 2025 marcado por ajustes y cautela, el mercado laboral argentino empieza a mostrar focos de mayor dinamismo para 2026, según un informe elaborado por PageGroup. El sector energético seguirá siendo uno de los principales motores de demanda, apalancado en Vaca Muerta y proyectos de gran escala, con búsquedas que van desde perfiles técnicos e ingenieriles hasta roles corporativos, financieros y de Recursos Humanos.

Los Centros de Servicios Compartidos mantienen una dinámica sostenida, con demanda de talento en finanzas, contabilidad, atención al cliente multilingüe, tecnología y automatización. Ventas continuará generando oportunidades, especialmente para perfiles analíticos y consultivos, mientras que tecnología seguirá traccionando empleo en desarrollo de software, datos, ciberseguridad y automatización, con creciente peso de perfiles híbridos.