

Una tendencia global está transformando la forma en que miles de personas descansan cada noche que reemplaza el colchón tradicional. Se trata de dormir cerca del suelo, una práctica con raíces en las tradiciones japonesas y escandinavas que promete beneficios posturales, estéticos y de bienestar.
En México, especialmente en departamentos urbanos y espacios reducidos, esta alternativa al colchón elevado comienza a ganar adeptos que buscan simplicidad y funcionalidad.
El concepto es sencillo: reemplazar la estructura tradicional de cama con colchón elevado por futones, colchonetas gruesas o tatamis japoneses colocados directamente sobre el piso o en bases muy bajas. Esta configuración elimina la necesidad de somieres, bases metálicas y cabeceras voluminosas, liberando espacio visual y físico en la habitación.
Cuáles son las ventajas de esta nueva tendencia de descanso
Los defensores de esta práctica destacan que dormir más cerca del suelo favorece una postura más natural de la columna vertebral. Al estar sobre una superficie firme y estable, el cuerpo evita los hundimientos excesivos que provocan algunos colchones tradicionales, lo que puede traducirse en menos dolores lumbares y cervicales al despertar.
Minimalismo y ahorro de espacio
Más allá de los beneficios posturales, esta tendencia responde a un cambio cultural hacia el minimalismo y el desapego material. Al prescindir de muebles grandes, la habitación se percibe más amplia, despejada y luminosa. Esta ventaja resulta especialmente atractiva en departamentos pequeños donde cada metro cuadrado cuenta.

El ahorro económico también juega un papel importante. Un futón de calidad o una colchoneta ergonómica resulta significativamente más accesible que invertir en una cama completa con estructura, base, cabecera y colchón de alta gama. Además, estos elementos son fáciles de transportar, guardar o reemplazar según las necesidades cambiantes del usuario.
Cuáles son las precauciones a tener en cuenta
Los especialistas en salud postural advierten que esta práctica no se adapta igual a todas las personas. Quienes padecen problemas articulares, movilidad reducida o ciertas condiciones médicas pueden encontrar dificultad para levantarse desde el suelo. También existe el riesgo de exposición a mayor humedad y polvo, especialmente en viviendas con pisos fríos o mal ventilados.
Los expertos recomiendan probar gradualmente antes de hacer el cambio definitivo. Empezar con siestas o dormir algunos días de la semana sobre el futón permite evaluar cómo responde el cuerpo. Colocar un tatami o una alfombra gruesa bajo la colchoneta ayuda a aislar del frío y proporciona una base más cómoda que el piso directo.
Para quienes decidan adoptar esta tendencia en México, es fundamental elegir materiales de calidad que ofrezcan el soporte adecuado. Un futón demasiado delgado puede resultar incómodo y contraproducente para la salud de la espalda. Ventilar la habitación frecuentemente y elevar periódicamente el futón para que respire son cuidados esenciales para mantener la higiene y prolongar la durabilidad del producto.















