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La ausencia del representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, en el arranque formal de la revisión del T-MEC provocó más lecturas políticas de las que públicamente quiso admitir el gobierno mexicano.

Aunque el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, aseguró que la inasistencia obedeció únicamente a una reunión de gabinete convocada por Donald Trump y defendió que Washington envió una delegación “del más alto nivel”, dentro del llamado “cuarto de junto” empresarial la interpretación fue menos relajada.

“En diplomacia comercial las sillas vacías también hablan”, resumió a El Cronista una fuente cercana al grupo de asesores empresariales que acompaña al gobierno mexicano en las conversaciones.

La lectura, sin embargo, no es necesariamente que Estados Unidos esté minimizando la negociación. Más bien ocurre lo contrario: Washington parece haber reservado el nivel político máximo mientras despliega un equipo técnico especializado en los sectores donde se jugará la nueva arquitectura industrial de Norteamérica.

El perfil de los funcionarios enviados por la USTR revela que la revisión del T-MEC dejó de ser únicamente un debate jurídico o arancelario. La delegación estadounidense parece diseñada para una discusión sobre cadenas de suministro, manufactura estratégica, competencia industrial y seguridad económica.

Jeffrey Goettman, quien encabezó la misión, proviene del mundo de banca de inversión, private equity y finanzas públicas del trumpismo económico. Su perfil dista del negociador comercial tradicional y refleja cómo la Casa Blanca concibe ahora el comercio exterior: no como apertura de mercados, sino como herramienta de reindustrialización y reposicionamiento geopolítico frente a China y otras regiones.

A su lado estuvo Daniel Watson, uno de los arquitectos técnicos del propio T-MEC y negociador histórico de Norteamérica dentro de la USTR. Su presencia fue interpretada como una señal de continuidad institucional, pero también de conocimiento profundo sobre las vulnerabilidades regulatorias y sectoriales de México.

La composición del equipo también confirmó cuáles serán los temas de presión de Washington. Sushan Demirjian concentra sectores sensibles como automotriz, acero, farmacéuticos y dispositivos médicos; Katherine Mastman es una de las principales operadoras del mecanismo laboral de respuesta rápida del T-MEC; mientras Amanda Mayhew lleva la agenda de minerales críticos, acero “verde” y requisitos ambientales para cadenas de suministro.

Para integrantes del sector privado mexicano, el mensaje es claro: Estados Unidos no llegó a improvisar. “No mandaron políticos; mandaron operadores”, explicó otra fuente cercana a las mesas empresariales.

En ese contexto, la ausencia de Greer adquiere otra dimensión. Más que desinterés, podría interpretarse como una estrategia de control político desde Washington: Trump se reservó el protagonismo, pero envió a los funcionarios capaces de rediseñar las reglas industriales de Norteamérica sector por sector.

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TransUnion y un buró con más IA

El CEO global de TransUnion anticipó una modernización profunda del Buró de Crédito en México mediante la plataforma OneTru, con expansión hacia analítica avanzada, prevención de fraude, verificación de identidad y nuevos servicios para fintech y banca digital.

Durante una conferencia con inversionistas organizada por Autonomous Research, el CEO global de la firma, Christopher Cartwright, describió a México como uno de los futuros “bright spots” de crecimiento del grupo y adelantó una transformación tecnológica y comercial del negocio tras concretar la adquisición de control del Buró de Crédito.

La compañía cerró recientemente la compra de la participación mayoritaria de TransUnion de México, operación valuada en alrededor de 662 millones de dólares, con la que elevó su participación accionaria a aproximadamente 94%.

Pero el mensaje del directivo dejó claro que la apuesta va más allá de consolidar propiedad accionaria. El objetivo ahora es reconfigurar la infraestructura del Buró utilizando OneTru, la plataforma global de datos y analítica de TransUnion.

“Hoy es un buró muy básico”, dijo Cartwright sobre la operación mexicana. “Vamos a replataformarlo desde el legacy tech stack hacia OneTru”.

La migración permitirá incorporar herramientas de analítica crediticia avanzada, modelos de riesgo, prevención de fraude digital, resolución de identidad, marketing y servicios de habilitación para consumidores.

El ejecutivo destacó que México es un mercado “grande, de rápido crecimiento y subpenetrado” en servicios financieros tradicionales, particularmente en segmentos vinculados a inclusión financiera y fintech.

La visión coincide con la estrategia global que TransUnion ha impulsado en los últimos años: evolucionar desde un buró tradicional hacia una plataforma integral de datos, identidad y decisiones para bancos, fintech, telecomunicaciones, comercio electrónico y compañías digitales.

Cartwright también subrayó que el grupo buscará ampliar la cobertura de datos en México, incorporando más instituciones financieras y nuevas fuentes de información para fortalecer modelos predictivos y evaluación de riesgo.

Otro componente clave será el negocio de fraude e identidad digital, un mercado que se ha vuelto prioritario para las firmas de información crediticia ante el crecimiento de onboarding remoto, pagos digitales y crédito en línea.

La compañía presume actualmente redes globales de autenticación telefónica, reputación de dispositivos y consorcios de datos antifraude que podrían extenderse al mercado mexicano.

Para TransUnion, la operación mexicana no solo representa expansión geográfica. También funciona como una oportunidad para desplegar a escala un modelo basado en IA, datos alternativos y servicios digitales en uno de los mercados financieros con mayor espacio de crecimiento en América Latina.

El motor al sur del mercado más dinámico de Norteamérica

Scotiabank encontró en México uno de los principales motores de crecimiento de su negocio internacional durante el segundo trimestre fiscal de 2026, en medio de un entorno global marcado por incertidumbre comercial, presiones inflacionarias y volatilidad geopolítica.

El banco canadiense reportó que sus ingresos en México crecieron 8% anual, mientras que las utilidades avanzaron 25% frente al mismo periodo del año previo, impulsadas por una mayor actividad en crédito al consumo, wealth management y banca corporativa.

“Performance in Mexico was particularly strong this quarter”, dijo el CEO de Scotiabank, Scott Thomson, durante la llamada con analistas. El directivo destacó además que el crecimiento en préstamos no hipotecarios en la región estuvo “especialmente” apoyado por México y el Caribe.

El negocio internacional de Scotiabank registró un aumento de 7% en ingresos y de 12% en utilidades antes de provisiones, mientras el banco continúa apostando por depósitos de mayor calidad y relaciones más profundas con clientes corporativos y de retail.

Uno de los focos estuvo en el crecimiento del crédito de consumo fuera del segmento hipotecario, una señal de resiliencia del mercado mexicano pese al entorno de desaceleración económica y tensiones comerciales vinculadas al acuerdo regional de Norteamérica.

Francisco Aristeguieta, responsable de International Banking, señaló que México se mantiene como el mercado prioritario para la estrategia de expansión del banco en América Latina.

“Estamos viendo que México comienza a mostrar esa progresión de forma bastante sólida este trimestre”, dijo el ejecutivo, al referirse al crecimiento de la cartera comercial y de depósitos.

Scotiabank también resaltó el avance de su negocio de wealth management en México. Las utilidades de la división internacional de gestión patrimonial crecieron 12% anual, aunque el mercado mexicano destacó con un salto de 22%.

Además, la firma señaló que su administradora de fondos en México recibió reconocimientos de Morningstar, con seis fondos posicionados entre los mejores productos de cuatro y cinco estrellas.

Durante el trimestre, Scotiabank también organizó la misión comercial oficial de México a Canadá, un movimiento que el banco describió como parte de su papel para fortalecer el corredor económico entre Canadá, Estados Unidos y México.

Sin embargo, la institución advirtió que persisten riesgos para el mercado mexicano. Shannon McGinnis, Chief Risk Officer del banco, señaló que “los indicadores macroeconómicos continúan presentando una perspectiva mixta dada la incertidumbre comercial”.

Aun así, la dirección del banco sostuvo que espera una mejora gradual en el desempeño crediticio hacia la segunda mitad del año y reafirmó su apuesta por México como una pieza estratégica de su plataforma internacional.