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Un videojuego móvil, tenis, playeras, gorras y hasta mercancía apócrifa capitalizan la popularidad del pato Merlín, la mascota de Karla Ivette Gómez y su hijo Cristian que se hizo viral por caminar por Avenida Reforma, en la Ciudad de México, con una playera de la selección mexicana de fútbol en medio de los festejos en apoyo por su participación en el Mundial 2026.

Un post en las redes sociales oficiales de la selección mexicana del pato Merlín en el Ángel de la Independencia sería la pauta para desatar una euforia en redes que llevó a la familia del ave a presentarse en Palacio Nacional en la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum.

Con decenas de memes con la imagen del ave compartiéndose en medios digitales, las marcas buscaron aprovechar el fenómeno.

“Hemos tenido acercamientos con varias empresas y ahorita estamos viendo cuál, pero les estamos dando prioridad a las empresas mexicanas”, dijo Karla Ivette Gómez, dueña del pato Merlín, a El Cronista, en una breve conversación.

Uno de los primeros con intenciones de monetizar la popularidad del pato Merlín fue Jacobo Castañeda, directivo del estudio de videojuegos independiente, Glitch Collective, quien hizo un trato para explotar la imagen del pato durante un año en un videojuego móvil que ya está disponible en tiendas digitales.

Castañeda contó a El Cronista que este trato se hizo antes de que explotara la viralidad del pato Merlín y que un porcentaje de las ganancias sería otorgado a la familia del ave.

Hoy, el pato Merlín ya tiene una cuenta oficial en Instagram con más de 55,000 seguidores y una en TikTok con más de 80,000.

Sin embargo, la creciente exposición pública del pato Merlín también ha abierto conversaciones en redes sociales sobre el bienestar animal y los límites de la participación de mascotas en campañas comerciales.

Karla Gómez ha declarado que está en contra del maltrato animal. “Un pato no es un juguete. Es una gran responsabilidad tenerlo. Son animalitos muy complejos; si se sienten enfermos, hay que llevarlos con un especialista en aves”, mencionó en un evento frente a medios de comunicación.

Las marcas entran en escena

En el corte de listón inaugural de la tienda 44 de la marca de moda urbana, Panam, el pato Merlín fue el protagonista. La empresa mexicana con más de 64 años de historia en el mercado lanzó una pequeña edición especial a propósito de la expansión de su marca, que a final de mes abrirá dos outlets y dos tiendas más en Parque Tezontle y en el centro de la Ciudad de México.

“Panam se caracteriza por tener colaboraciones con marcas importantes como Disney, como Netflix... Para mí no podía faltar hacer algo tan bonito con Merlín”, mencionó Paola Reglín, líder de relaciones públicas y marketing de Panam, quien busca plasmar en una colección el fenómeno viral que dejó el ya finalizado Mundial de fútbol 2026.

Pato Merlín con uno de los modelos de Panam inspirado en él | Cortesía Panam

Se trata de una colaboración “flash”, como la calificó Reglín, ya que de acuerdo con personal de la sucursal recién inaugurada, sólo se fabricaron 200 pares con cinco diseños diferentes, los cuales únicamente se comercializarán en la recién inaugurada tienda de Panam de la plaza comercial Toreo Parque Central, ubicada en el Estado de México.

Reglín aseguró que un porcentaje de las ventas será destinado a la familia del pato Merlín.

Bajo una lógica comercial, las marcas ya no sólo licencian franquicias tradicionales; también podrían monetizan fenómenos nacidos en redes sociales, personajes con comunidad con alto reconocimiento, sobre todo entre las generaciones jóvenes y con la capacidad de vender producto.

Gómez dijo que aún no puede revelar detalles, pero que además de esta colaboración con Panam están planeando colaborar con Cooperativa Pascual. Mientras sostenía y mostraba una botella de agua Pascual, adelantó que con la empresa mexicana harán “muchas cosas que ustedes van a ver”. Pero dejó una pista en el perfil oficial del pato Merlín en un video donde muestra un contrato para crear contenido en plataformas digitales para la audiencia de Boing, la bebida insignia de la cooperativa.

El reto de proteger una marca viral

Hace unas semanas Gómez acudió al Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) para registrar la imagen de su mascota y recibió la constancia del registro del secretario de economía, Marcelo Ebrard.

Además, hoy la familia también se asesora con un representante experto en capitalizar y monetizar fenómenos virales.

La familia Gómez lanzó su propia línea de productos oficiales del pato Merlín. Una estrategia de merchandising que incluye playeras, sudaderas, gorras y tote bags que se comercializarán en la tienda de Panam recién inaugurada.

Mercancía con la imagen del pato Merlín | Foto: Yanin Alfaro

En un mercado donde la atención del público puede convertirse rápidamente en un activo económico, el siguiente reto será convertir una fama nacida en internet en una marca con valor más allá del Mundial de 2026.

A sólo unos metros fuera de la plaza comercial donde se comercializa el merchandising oficial, un vendedor ambulante pasa por los autos que esperan el verde del semáforo vendiendo diversos artículos, entre ellos peluches del pato Merlín. La escena muestra cómo un fenómeno de internet puede convertirse en un negocio.