Las insurtech buscan abrirse paso en la clase media emergente de México, un segmento con mayor capacidad de ahorro e inversión, pero que todavía enfrenta barreras para acceder a seguros de vida por sus costos y la complejidad de contratación.
Michael Carricarte, CEO y cofundador de Olé Life, explicó que históricamente los seguros de vida se concentraron en personas de alto patrimonio, mientras que los sectores de menores ingresos dependieron principalmente de coberturas básicas.
“Por lo general, la protección mediante seguros de vida estaba dirigida a las personas de alto patrimonio, mientras que quienes estaban en la parte baja tenían una cobertura gubernamental muy básica. Nosotros estamos en medio”, afirmó en entrevista con El Cronista.
El directivo identificó a este nuevo mercado como la “clase media emergente”, integrada por consumidores con mayor exposición internacional, familiarizados con servicios digitales y, en algunos casos, con ingresos o patrimonio vinculados al dólar.
Tecnología para reducir costos
Uno de los principales obstáculos para ampliar la cobertura es el precio de los seguros. Para Carricarte, la inteligencia artificial puede ayudar a cambiar esta ecuación al permitir una evaluación más precisa del riesgo de cada cliente.
“Como entendemos mejor el riesgo, podemos cobrar menos”, sostuvo.
La tecnología también busca reducir los tiempos de contratación. En el caso de Olé Life, explicó, una solicitud puede completarse en alrededor de ocho minutos y el cliente puede recibir una respuesta en 24 horas, sin exámenes médicos.
La apuesta es especialmente relevante para consumidores acostumbrados a contratar servicios financieros desde el celular, para quienes los procesos tradicionales de varias semanas representan una barrera adicional.
México, una oportunidad
Carricarte consideró que México tiene una oportunidad importante para ampliar la cobertura aseguradora debido a su población laboral todavía joven.
La estrategia es incorporar a los consumidores al seguro desde edades tempranas, cuando las pólizas pueden resultar más accesibles, y acompañarlos mientras construyen su patrimonio.
“Por eso México es la oportunidad perfecta para ese segmento que todavía está trabajando, construyendo sus negocios y formando sus familias”, afirmó.
El mercado también incluye a consumidores con vínculos económicos con Estados Unidos, para quienes la protección en dólares puede resultar atractiva como mecanismo de estabilidad financiera.
Jóvenes y fintechs, el siguiente paso
La transformación también apunta a las nuevas generaciones. Carricarte consideró que la generación Z puede representar una oportunidad si las aseguradoras simplifican sus productos y ofrecen una experiencia similar a la que los jóvenes ya tienen con otros servicios digitales.
“El futuro de Olé es el seguro instantáneo”, afirmó.
Las fintech también podrían acelerar este proceso mediante alianzas con aseguradoras, aprovechando sus plataformas digitales y su relación con consumidores jóvenes.
Sin embargo, el reto no es sólo tecnológico. Carricarte reconoció que la desconfianza y la tendencia a postergar la contratación siguen siendo barreras en México.
“La confianza se construye dando acceso, haciendo las cosas fáciles y ofreciendo una buena propuesta de valor”, sostuvo.
Así, la disputa por el mercado asegurador apunta cada vez más hacia la clase media emergente: consumidores que buscan proteger su patrimonio, pero que esperan seguros más sencillos, accesibles y digitales.