México salió a la defensa de su sector agropecuario en un nuevo capítulo en el que el gobierno estadounidense arremetió contra las lechugas producidas en el país. En este caso, el secretario de Salud, David Kershenobich, negó rotundamente que la lechuga mexicana sea la responsable del brote de ciclosporiasis que afecta a Estados Unidos, asegurando que no existen pruebas definitivas que vinculen al producto nacional con la emergencia epidemiológica al otro lado de la frontera.
La controversia estalló luego de que la FDA (la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU.) dijo que encontró el origen del parásito Cyclospora cayetanensis —organismo que provoca cuadros diarréicos severos— en lechuga iceberg procesada en instalaciones de Taylor Farms, en Guanajuato. Las hortalizas habrían sido distribuidas en la cadena Taco Bell en estados como Indiana, Kentucky, Michigan, Ohio y Virginia del Oeste, registrando más de 100 hospitalizaciones.
En un primer momento, la FDA advirtió que detectó el parásito en las hortalizas provenientes de las instalaciones de Taylor Farms en Guanajuato, pero el mismo organismo corrigió el lunes, al señalar que hubo un “falso positivo”.
Pese a este resultado equivocado, la FDA inisitió en que la investigación sigue apuntando a que el origen de la epidemia de diarrea explosiva, que hasta el momento ha dejado 100 hospitalizados en ese país, fue causada por la lechuga de ese mismo sitio.
En respuesta, el secretario de Salud mexicano, David Kershenobich Stalnikowitz, aclaró que no existe evidencia todavía que sugiera que la lechuga mexicana haya sido la causa de la ciclosporiasis en Estados Unidos.
Y pesar de este rechazo, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) y el Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Alimentaria (Senasica) desplegaron un grupo técnico para realizar inspecciones preventivas y análisis de trazabilidad.
El funcionario dijo en la conferencia de prensa matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, que en México solo se han reportado tres casos de diarrea explosiva, por lo que se descarta que el brote de este parásito tenga origen en el país.
“Sin embargo, estamos tomando todas las precauciones si así fuera el caso”, comentó el secretario de Salud federal.
Hasta el momento, ninguna de las autoridades de los dos países han encontrado evidencia definitiva de que el brote proviniera de la fábrica ubicada en Guanajuato; sin embargo, no sería la primera vez que ocurre esta situación.
En 2013, las hortalizas provenientes de las instalaciones de Taylor Farms causaron un fuerte brote de diarrea explosiva en 2013, mismo que contagió a más de 600 personas en 25 estados y fue vinculado a los paquetes de ensaladas mixtas que salieron de esas mismas instalaciones, de acuerdo con el Centro de Control de Enfermedades (CDC).
La tijera presupuestal en el blindaje sanitario
El choque diplomático y sanitario pone de relieve la vulnerabilidad del Senasica, organismo clave en la inocuidad alimentaria que enfrenta serias dificultades operativas.
Desde el inicio de la actual administración (fines de 2018), los fondos asignados a la dependencia cayeron de MXN $6,864 millones a MXN $5,433 millones —un recorte cercano al 25%—, provocando la pérdida de inspectores certificados en las fronteras norte y sur.
Durante el reciente Congreso de Sanidad e Inocuidad Alimentaria, el Consejo Nacional Agropecuario (CNA) urgió a incrementar los recursos del organismo, advirtiendo que en términos reales el presupuesto se ha reducido más del 50% en la última década. El propio Senasica reconoce un déficit operativo de entre 20% y 30%, una situación crítica que coincide con el aumento en la producción agropecuaria y la flexibilización de ciertas medidas de vigilancia orientadas a reducir costos e impactar la inflación.