

McCormick, el titán de las especias con sede en Hunt Valley, Maryland, está saliendo de compras y quiere cerrar una de las adquisiciones más agresivas en la industria alimentaria con la integración a su portafolio de la división de alimentos de Unilever.
De acuerdo con diversos reportes en los medios, la transacción sería por más de u$s 30,000 millones. De hecho, un análisis de Jefferies citado por el Financial Times estima que el costo de la unidad de alimentos de Unilever se sitúa entre u$s 36,000 millones y 37,000 millones.
No sólo mayonesa
En la “panza” de marcas y empresas de Unilever a ser devoradas por McCormick vienen colosos de la cocina como Knorr y Hellmann’s.
Al sumar a su portafolio a Hellmann’s, McCormick no solo absorbería a su mayor rival, sino que prácticamente consolidaría un monopolio en el segmento de las mayonesas, un mercado dominado históricamente por ambas marcas con escasa competencia.
Para McCormick, este acuerdo representa un salto cuántico en su diversificación. Actualmente, el mercado de salsas y condimentos solo representa el 4% de sus ventas en EE. UU. Además, le permitiría romper su dependencia del mercado estadounidense, donde genera el 60% de sus ingresos, frente a un lejano 5% proveniente de China.
La cucharada mexicana
Como antecedente de esta transacción, desde México se operó una especie de experimento con la toma de control de la empresa y la marca de McCormick en el país, previamente en manos de Grupo Herdez.
Este año, McCormick de México vivió un relevo histórico tras la toma de control directo por parte de la matriz en Estados Unidos. Con la salida de la gestión anterior y el nombramiento de Gerardo Canavati como director general, la firma estadounidense dejó claro que México es una pieza central en su tablero global.
La transacción llevó a Herdez a vender el 25% de la participación accionaria en McCormick México a la empresa controladora en una operación por u$s 750 millones.










