

El precio de los combustibles en México juega un papel fundamental en la logística, pues representa entre 30% y 40% de los costos de operación de las empresas que se dedican a este sector.
En este sentido, en los últimos 6 años gas natural vehicular (GNV) se mantuvo entre 46.6% y 54% más barato que el precio al público del diésel, lo que permite a las flotas planear su costo por kilómetro con mayor certidumbre y reducir la exposición a ajustes inesperados en el precio del combustible.

Bajo este mismo contexto, la armadora china ELAM FAW Trucks y la empresa de GNV NatGas lanzaron una alianza que busca estimular la sustitución de camiones de diésel por motores de gas natural vehicular.
En conferencia, ambas empresas destacaron que el acuerdo integra, por una parte, el incremento de la producción de vehículos pesados con motores que funcionan con gas natural por parte de ELAM FAW, a lo que se suma una red de estaciones que permite planear rutas, administrar consumos y reducir la exposición a la volatilidad del diésel.
“El reto del transporte ya no es crecer, sino hacerlo sin perder margen. El gas natural vehicular permite recuperar control sobre una de las variables más críticas de la operación: el combustible”, señaló Ernesto del Blanco, director general de ELAM FAW Trucks.
El acuerdo estipula precios preferenciales para flotas que adopten unidades ELAM FAW a GNV, así como esquemas de suministro y facturación integrados que permiten a los operadores planear costos, rutas y consumo energético de forma centralizada.
Además, NatGas opera en corredores clave del país, incluyendo el Bajío, Occidente, Estado de México y el Norte, con planes de expansión para acompañar el crecimiento logístico e industrial.
“El GNV dejó de ser una alternativa teórica. Hoy es una opción disponible, con infraestructura, camiones diseñados de fábrica y herramientas de control para operar flotas reales”, afirmó Enrique Taracena, director General de NatGas.

Ventajas ambientales
Además del menor costo, el GNV presenta menores emisiones que el diésel, pues reduce hasta 90% los contaminantes locales y hasta 27% las emisiones de dióxido de carbono frente al diésel.
“Esto permite a las flotas mejorar su huella ambiental sin modificar su operación ni su infraestructura logística”, señalan las empresas.
Además, el GNV es menos susceptible de tener pérdidas por huachicoleo, debido a que se mantiene en estado gaseoso.















