

La inteligencia artificial podría estar convirtiéndose en el vehículo que perpetúe los prejuicios ya existentes contra la comunidad LGBTIQ+. Esa es la principal advertencia del informe Orgullo en ‘visto’, elaborado por la agencia y consultoría LLYC con motivo de la conmemoración internacional del 28 de junio, que sostiene que el verdadero desafío para la IA no reside únicamente en la sofisticación de sus modelos, sino en la calidad del ecosistema digital del que aprende.
La investigación plantea que los modelos generativos absorben los patrones presentes en internet y los trasladan a sus respuestas. Bajo esa lógica, cuando disminuye la presencia de contenidos institucionales, corporativos y mediáticos que promueven la diversidad e inclusión, el espacio es ocupado por narrativas más polarizadas que terminan alimentando el entrenamiento de los algoritmos.
LLYC denomina a este fenómeno Rainbow Ghosting, un concepto que describe el repliegue gradual del respaldo público a la diversidad.
“Una presencia que comenzó como love bombing hacia el colectivo LGBTIQ+, llena de mensajes, promesas y gestos de compromiso, ha ido perdiendo continuidad hasta volverse estacional y, en algunos casos, hasta desvanecerse", explicó la consultora.
Para medir el impacto que ese cambio de conversación puede tener sobre la inteligencia artificial, la firma realizó una auditoría de sesgos algorítmicos. El análisis incluyó 90 preguntas formuladas a ChatGPT 5.1 sobre distintas etapas de la vida desde cinco perfiles —cuatro pertenecientes a la comunidad LGBTIQ+ y uno cisheterosexual—, además de la evaluación de 627 imágenes generadas con Gemini para identificar diferencias en la representación visual de ambos grupos.
Los resultados muestran que, aunque la calidad de las respuestas se mantiene, la narrativa cambia dependiendo de la identidad del usuario. Mientras los perfiles LGBTIQ+ reciben con mayor frecuencia respuestas relacionadas con el miedo, la aceptación, la vulnerabilidad y la gestión del rechazo, los perfiles cisheterosexuales son orientados hacia conceptos como autonomía, planeación, metas profesionales y desarrollo futuro.
La brecha también aparece en los indicadores cuantitativos. El estudio encontró que las respuestas dirigidas a usuarios LGBTIQ+ contienen 72% más referencias a la búsqueda de respeto y dignidad, así como 72% más recomendaciones enfocadas en enfrentar el miedo o evitar el rechazo. Asimismo, los conceptos asociados con exclusión aparecen 42% más veces que en las respuestas dirigidas a perfiles cisheterosexuales.
En contraste, cuando la IA responde a usuarios cisheterosexuales, incrementa en 140% las referencias vinculadas con autonomía e independencia. Además, incorpora 10% más contenidos relacionados con expectativas laborales y 26% más mensajes orientados a la autosuperación y el logro de objetivos, una diferencia que, según LLYC, refleja cómo los modelos asignan trayectorias de vida distintas a partir de la identidad del interlocutor.
La investigación también detectó un sesgo en el tono de las respuestas. Los perfiles LGBTIQ+ reciben mensajes con una carga emocional considerablemente mayor, mientras que las respuestas dirigidas a hombres cisheterosexuales privilegian un lenguaje más orientado al rendimiento, la lógica y la resolución de problemas.
La consultora advierte que esta “hiperempatía” puede terminar reforzando una percepción donde determinadas identidades aparecen asociadas principalmente con vulnerabilidad, incluso cuando el usuario busca orientación sobre desarrollo profesional o crecimiento personal.
Los patrones se repiten en la generación de imágenes. Cuando las solicitudes incluyen referencias a familia, infancia o religión, los modelos tienden a representar con mayor frecuencia a las personas LGBTIQ+ en escenarios de aislamiento, incomodidad o minoría, mientras que los perfiles normativos aparecen integrados en esos mismos contextos.
Para LLYC, estas representaciones reflejan la incorporación de narrativas que previamente han ganado presencia en las conversaciones digitales.
El informe contextualiza estos hallazgos dentro de un fenómeno más amplio. Entre 2021 y 2026, la consultora analizó más de 15 millones de noticias sobre diversidad e inclusión, cerca de 202 millones de publicaciones en X y millones de búsquedas en internet, identificando una disminución sostenida de la conversación pública sobre estos temas al mismo tiempo que aumentó el peso relativo de los mensajes hostiles.
Aunque la investigación aclara que no existe una relación causal directa entre ambos procesos, sostiene que ambos convergen en el mismo entorno informativo del que aprenden los modelos de inteligencia artificial.
Para las empresas que desarrollan o integran IA en sus productos, el estudio plantea un reto que trasciende el desempeño tecnológico. Conforme estas herramientas se consolidan como espacios de consulta para decisiones personales, educativas y profesionales, la calidad de los datos con los que son entrenadas se convierte también en un factor de confianza, reputación y responsabilidad corporativa.

















