La llegada de más vehículos híbridos y eléctricos a las calles de México ya comienza a presionar al sector asegurador: el número de estas unidades aseguradas por Grupo Interesse creció 120% entre 2024 y 2026, mientras que su costo promedio de reparación es 80% superior al de un vehículo de combustión.
El incremento ocurre en paralelo con una mayor venta de unidades electrificadas.
Durante el primer semestre de 2026 se comercializaron 53,430 vehículos de este tipo en México, 22% más que en el mismo periodo del año pasado, de acuerdo con cifras de la Electro Movilidad Asociación (EMA).
Del total, 22,236 fueron vehículos eléctricos y 31,063 híbridos conectables, un avance que comienza a trasladar nuevos riesgos y costos hacia la industria aseguradora.
“No se trata únicamente de incorporar nuevos vehículos a las pólizas, sino de entender riesgos distintos, anticipar sus costos y contar con coberturas que respondan a las características de estas tecnologías”, señaló Juan Carlos Alonso, director de Autos y Movilidad de Grupo Interesse.
Reparar un auto electrificado, el nuevo reto
El mayor costo de los siniestros está relacionado principalmente con el valor de componentes especializados, particularmente las baterías y los sistemas electrónicos, además de la disponibilidad de refacciones y de técnicos capacitados para intervenir este tipo de unidades.
La electrificación también introduce variables que tienen cada vez mayor peso en la evaluación de un vehículo asegurado, como el estado y valor de la batería, los sistemas eléctricos de alto voltaje, los componentes electrónicos y la infraestructura de carga.
Esto significa que el crecimiento de estas unidades no solo representa una oportunidad para ampliar el mercado de seguros, sino también un desafío para controlar el costo y los tiempos de atención de los siniestros.
“Un vehículo eléctrico no puede analizarse exactamente bajo los mismos parámetros que uno de combustión”, apuntó Alonso.
Para los usuarios, esto vuelve relevante revisar más allá del precio de la póliza y considerar qué componentes están cubiertos, cuáles son los alcances de la protección y si la aseguradora cuenta con una red de reparación especializada.
El reto también se extiende a las empresas que incorporan vehículos híbridos y eléctricos a sus flotillas. El costo de reposición, la disponibilidad de refacciones, los tiempos de reparación y las características de las baterías pueden modificar la exposición al riesgo y el impacto económico de un siniestro.
Con una mayor presencia de vehículos electrificados en el país, el sector asegurador enfrenta así una nueva etapa: proteger unidades cuya tecnología puede reducir ciertos riesgos de movilidad, pero que al mismo tiempo elevan el costo y la complejidad de repararlos cuando ocurre un accidente.