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La gestión del agua se vuelve cada vez más crítica para la economía mexicana. Andrea Ramos, VP de adaptación climática de Kilimo, asegura que la tecnología está permitiendo que grandes corporativos inviertan en la resiliencia hídrica del país a través de la agricultura, sector que consume hasta el 70% del agua dulce nacional.

En entrevista con El Cronista, Ramos calculó que una empresa mediana operando en una cuenca hídrica estresada en México puede perder hasta el 20% de su EBITDA anual por no gestionar activamente el agua. En una compañía con ingresos de unos MXN $7,800 millones de pesos, eso equivale a alrededor de MXN $320 millones de pesos al año. “Es un costo silencioso que se repite mientras el problema no se atienda”.

Ramos explicó que el impacto viene por cuatro vías: paros operativos por falta de agua, sobrecosto de traer agua de fuentes alternativas, multas y riesgos regulatorios, y daño reputacional.

Para hacerlo más tangible Ramos recordó la crisis de Monterrey en 2022, cuando las presas cayeron por debajo del 5% de su capacidad. Hoy México tiene 111 acuíferos sobreexplotados de 653.

Kilimo busca revertir esta realidad que implica un riesgo para la sociedad y las empresas. Esta climatech de origen argentino conecta empresas que invierten en seguridad hídrica, con agricultores que cuidan el agua en las cuencas más críticas del mundo.

Su sistema combina datos meteorológicos, tipos de suelo, satelitales y requerimientos del agricultor para entregar recomendaciones precisas sobre cuándo y cuánto regar.

Ramos aseguró que gracias a los avances en IA, han pasado de eficiencias de riego del 15-17% a niveles del 28-30% en la actualidad.

Tiene más de 11 años trabajando en Latinoamérica y 4 de estos en México. En 2024 recibió una inversión Serie A de u$s 7 millones de dólares.

Oportunidad de negocio y desafío urgente

Para Kilimo, México representa una oportunidad gigante debido al alto estrés hídrico en cuencas clave para el PIB nacional. Sus esfuerzos se concentran principalmente en las cuencas de Monterrey, Ciudad de México (Moctezuma) y Guadalajara (Lerma). Aunque también tienen presencia en Chihuahua, Sonora y Tijuana.

México representa el 60% del volumen de negocio de Kilimo, que además opera en otros países de Latinoamérica como Chile y, recientemente, en Estados Unidos.

En el marco del Día Mundial de la Tierra, celebrado este 22 de abril, Ramos resalta que “la necesidad de agua para esas cuencas, por la población que vive, por los negocios que se generan y por lo importante que es económicamente para el país, es donde para México hay un desafío gigante”.

Para lograr su propósito trabajan con multinacionales como Coca-Cola (y sus embotelladores Arca Continental y FEMSA), PepsiCo, Microsoft, P&G, y HEB. La meta de restauración de Kilimo es de 250 millones de metros cúbicos para 2030.

Aunque muchas empresas no usan agua directamente en su producto final, Ramos destaca que gigantes tecnológicos como Microsoft participan porque sus centros de datos requieren agua para enfriamiento, haciendo de la seguridad hídrica un activo fundamental para cualquier cadena de valor.

Kilimo apuesta por la acción colectiva. Impulsa proyectos como “Pulso Norte” en Monterrey, donde un inversionista líder permite que empresas más pequeñas se sumen a la inversión en seguridad hídrica.

Retorno de inversión

En México, cada vez más empresas ya están incorporando la sostenibilidad como parte de su estrategia de inversión. De acuerdo con m-risk, empresa de software de compliance HSEC, entre 10 y 20% de su presupuesto de capital se destina a iniciativas climáticas, incluyendo soluciones digitales para el monitoreo de emisiones, gestión de residuos y eficiencia energética.

Estas herramientas, además, permiten evitar multas superiores a los MXN$10 millones de pesos, con retornos de inversión en solo tres meses.

“Invertir en prácticas sostenibles va más allá de cuidar del planeta; representa una oportunidad estratégica que impulsa el crecimiento y fortalece la competitividad de las empresas”, declaró Pedro Feres, gerente comercial de m-risk.