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El sistema tributario mexicano se prepara para un cambio profundo a partir de 2026, ya que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) pondrá en marcha un sistema avanzado de Inteligencia Artificial (IA) orientado a fortalecer la fiscalización. Por ello, habrá auditorías más estrictas en ciertas cuentas bancarias.

En detalle, la IA permitirá el cruce masivo e inmediato de información financiera, con lo que la autoridad podrá analizar en tiempo real los movimientos económicos de los contribuyentes.

Confirmado | El SAT suspenderá todas sus operaciones por 48 horas y no aceptarán ningún trámite presencial (foto: archivo).

Con esta innovación, México se posicionará entre los países con mayor capacidad de supervisión fiscal en América Latina, al contar con tecnología capaz de identificar patrones de riesgo, evasión y discrepancias fiscales con un nivel de precisión sin precedentes dentro de la administración pública federal.

¿Cómo son las auditorías del SAT?

Con este nuevo esquema, las autoridades terminarán con la creencia de “cuentas no fiscalizables”. Para el SAT, esa figura no existe: todas las cuentas bancarias están sujetas a revisión, ya sean de nómina, ahorro, inversión o incluso aquellas abiertas de forma digital y simplificada.

La nueva plataforma de IA ampliará su alcance más allá de la banca tradicional, incorporando al análisis a las fintech y plataformas digitales que operan en el país. En este contexto, servicios como PayPal o Mercado Pago dejarán de ser percibidos como espacios ajenos a la fiscalización. Al formar parte del sistema financiero mexicano, sus movimientos también serán rastreables.

La autoridad podrá detectar inconsistencias entre los ingresos reportados y los flujos de dinero que circulan por estos canales digitales, cerrando así el margen de maniobra de la economía informal que ha migrado al entorno electrónico.

¿Qué cambios tendrán las fiscalizaciones del SAT en 2026?

Con la entrada en vigor de este modelo de fiscalización digital, se consolidará el principio de presunción de ingresos, lo que implica un cambio relevante en la carga de la prueba. Bajo esta lógica, el SAT asumirá que todo depósito bancario constituye un ingreso gravable para efectos del Impuesto Sobre la Renta (ISR), salvo que el contribuyente pueda demostrar documentalmente su origen lícito y no sujeto a impuestos.

Este criterio tendrá un impacto directo en el uso del efectivo, una práctica que la autoridad vincula con el ocultamiento de ingresos y la evasión fiscal. Actividades comunes dentro de la economía informal y familiar quedarán bajo un monitoreo más estricto, obligando a los contribuyentes a replantear la forma en que manejan su dinero.

Señales de alerta para el SAT

Entre los movimientos que el sistema de IA identificará como señales de alerta se encuentran:

  • Depósitos en efectivo recurrentes, especialmente aquellos provenientes de tandas o cajas de ahorro informales. Aunque estas no son ilegales, al depositarse el dinero el SAT puede exigir la acreditación de su origen para evitar discrepancias fiscales.
  • Ingresos derivados de ventas por catálogo o comercio informal depositados directamente en sucursal.
  • Préstamos entre familiares o amigos sin contratos formales o respaldo legal.
  • Diferencias entre los gastos realizados con tarjetas de crédito y los ingresos declarados.

La fiscalización inteligente pondrá especial atención en los movimientos de dinero dentro del núcleo familiar y en la recepción de remesas, ámbitos que tradicionalmente tuvieron un control más ligero.