La presidenta Claudia Sheinbaum arrojó un poco más de luz sobre los objetivos de la firma del Memorándum de Entendimiento entre Petrobras, la petrolera público-privada de Brasil, y Petróleos Mexicanos (Pemex).
Entre las actividades que probablemente desarrollarán las dos empresas en conjunto destaca la exploración en aguas ultraprofundas del pozo más importante que ha dado la historia petrolera del país.
Se trata de Cantarell, un activo petrolero descubierto a finales de la década de 1960, que empezó a explotarse a mediados de 1980, y que hoy no produce ni el 6% de su pico histórico.
En 2004 este megayacimiento petrolero alcanzó su máximo histórico, al producir casi 2.14 millones de barriles diarios, y representaba casi dos terceras partes del total de la producción de Pemex.
Al cierre del primer trimestre de este año, el mismo complejo petrolero apenas alcanza 112 mil barriles diarios y representa el 6.7% de la alicaída producción nacional.
En este sentido, la presidenta destacó que uno de los puntos clave del acuerdo con Petrobras es que la empresa brasileña ayudará a Pemex a buscar más petróleo en el pozo más importante de la historia de México.
“En esta parte de exploración nos va a ayudar mucho Petrobras, porque ellos han desarrollado nuevas técnicas para la exploración en aguas profundas. Por ejemplo, se está viendo si en Cantarell, o es uno de los objetivos, este yacimiento que dio tanto petróleo a México, en una zona más profunda se puede encontrar más petróleo”, mencionó.
Pocas esperanzas
En este sentido, Gonzalo Monroy, director de la consultora GMEC, dijo a El Cronista, que si bien Petrobras es líder mundial en exploración en aguas ultraprofundas, es poco probable que este proyecto prospere.
El especialista aseguró que existe mucho potencial petrolero en la Cuenca Salina, ubicada dentro de las Cuencas del Sureste, todo esto frente a las costas de Veracruz y Tabasco.
“La ventaja competitiva de Petrobras, donde es líder global, es la interpretación de la sísmica, especialmente para ver debajo de las capas de sal, y hay mucho recurso que podría haber debajo de la sal”, comentó.
Sin embargo, el acuerdo con Petrobras no es vinculante, al tiempo que el proyecto no garantiza rentabilidad para la empresa brasileña.
“¿Por qué Petrobras pondría equipos para ver la sísmica, induciendo un descubrimiento, si no tiene la certeza de desarrollarlo? Y si es un contrato mixto o de servicios, muchísimo menos”, consideró el analista.