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La mano de la presidenta Claudia Sheinbaum empieza a reflejarse con mayor firmeza en la política energética. En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador la explotación de hidrocarburos a través del fracking estuvo estrictamente prohibida.

Juan Pablo Barrientos

Sin embargo, la presidenta anunció su Estrategia para Fortalecer la Soberanía Energética que plantea tres acciones principales, entre las que destaca la explotación de reservas de gas natural de yacimientos convencionales y no convencionales.

Durante la presentación, la presidenta destacó que para el caso del desarrollo de los yacimientos no convencionales, se integrará un Comité de científicos y especialistas en manejo de agua, explotación sustentable, geología y medio ambiente, que emitirá sus recomendaciones en dos meses.

Las reservas de gas shale en México se ubican entre 545 y 681 billones de pies cúbicos, de acuerdo con estimaciones de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) y la Agencia de Información Energética de Estados Unidos, lo que ubica al país en el top 10 mundial.

La mayor parte de estos recursos probables se ubican en la Cuenca de Burgos, una zona ubicada entre Tamaulipas, Nuevo León y Coahuila.

Los otros dos ejes de la estrategia, dijo la mandataria, son contar con equipos más eficientes que consuman menos energía, así como una mayor cantidad de generación de energía renovable.

Soberanía o desarrollo

En su conferencia mañanera, Sheinbaum cuestionó: “¿Qué ponemos en el centro? La soberanía. ¿Qué ponemos en el centro? El desarrollo del país. ¿Qué ponemos en el centro? El futuro ambiental, las siguientes generaciones. Pero ¿qué ponemos en el centro? La viabilidad del desarrollo para nuestro país. ¿Se va a acabar con la importación de gas? No, difícilmente porque estamos importando mucho, pero poco a poco, porque estas son decisiones que toman tiempo. No es que si se toma la decisión de que sí con esta tecnología, mañana ya lo tenemos. No, van a ser 10, 15 años para poder desarrollar este tipo de producción de gas”.

Reducir la dependencia

México tiene una alta dependencia de importaciones de gas natural desde Estados Unidos, y este combustible se utiliza en todas las industrias del país.

En su participación, la secretaria de Energía, Luz Elena González Escobar, informó que en México se consumen diariamente 9 mil millones de pies cúbicos de gas natural, de los cuales 2 mil 300 millones son producidos por Petróleos Mexicanos (Pemex) y 6 mil 800 millones son de importación. Esto significa que actualmente se importa el 75 por ciento del gas natural que se consume; en 2025, el 80 por ciento provino de Texas y el 20 por ciento de California.

Señaló que esta dependencia genera sensibilidad de variaciones internacionales del precio, vulnerabilidad ante eventos climáticos, conflictos internacionales, limitaciones al desarrollo regional, incertidumbre en la garantía del suministro y dependencia de decisiones extranjeras. Por ello, la propuesta es aprovechar las reservas de gas natural que tiene México y continuar incrementando la generación de electricidad con fuentes renovables, con el objetivo de pasar del 24 por ciento al 38 por ciento en el 2030.

Por ello la presidenta informó que desde hace 4 meses un equipo de especialistas mexicanos viajó a Texas, California, en Estados Unidos y a Canadá, con el objetivo de encontrar las mejores alternativas para la producción de shale.

La mandataria aseguró que existe una buena relación con Estados Unidos y están garantizados los contratos para la importación de gas desde ese país; sin embargo, puntualizó que aumentar la soberanía energética es una decisión responsable.

Postura contradictoria

La clara postura antifracking de López Obrador había sido retomada por Sheinbaum (“no va haber fracking y eso así se va a quedar”), había dicho en una mañanera previa a fines de 2024.

Sin embargo, días después, el 6 de diciembre de ese año, junto a su gabinete ampliado presentó su Plan Estratégico de Pemex 2025-2035. Entre sus objetivos, se contaba el incremento de la producción de gas a través de fracking, que como en el anuncio de este miércoles 8 de abril de 2026, omitió nombrarlo. Como ahora, lo que se dijo entonces fue que “estimularán yacimientos de geología compleja”.

El viraje “abre un flanco político incómodo para la propia administración", dice un analista de la industria que optó por el anonimato, dado que tiene trabajos de consultoría con el sector público. Y es que, explica, “por años, los gobiernos de la llamada ‘Cuarta Transformación’ construyeron su narrativa energética en oposición al fracking, al que calificaban como una técnica riesgosa para el medio ambiente y el agua".

Sin embargo, afirma el consultor, hoy, bajo el argumento de la soberanía energética, “esa línea parece diluirse en favor de un enfoque más pragmático”. El hecho, prosigue, de que el gobierno evite incluso nombrar directamente la técnica y opte por el término “yacimientos no convencionales” refleja la sensibilidad política de una decisión que contrasta con la postura sostenida cuando eran oposición.