El mercado de Terminales Punto de Venta (TPV) en México necesita mayor competencia e interoperabilidad para reducir los costos que enfrentan los comercios al aceptar pagos con tarjeta, dijo Álvaro Vertiz, Country Head y socio de DGA Group, en entrevista con El Cronista.
Explicó que uno de los principales problemas es que el mercado suele analizarse como si todos los modelos de TPV funcionaran de la misma manera, cuando existen diferentes esquemas, costos y jugadores.
“El modelo de TPVs en México no es monolítico: no es lo mismo el costo/estructura de un instrumento financiero tradicional que el de otros medios de pago con modelos de negocio distintos”, señaló.
Detrás de una operación con tarjeta participan el banco que emitió la tarjeta, el adquirente que afilió al comercio, las redes de pago como Visa y Mastercard y, en muchos casos, agregadores como Clip, Mercado Pago o Konfío. Cada participante cobra una parte de la operación y el comercio termina absorbiendo el costo.
Más terminales, pero costos que persisten
La infraestructura para aceptar pagos electrónicos ha crecido. Al cierre de 2024, México contaba con 6.5 millones de TPVs, de las cuales 70% pertenecían a agregadores de pago, frente a 21.3% de la banca tradicional, según el Panorama Anual de Inclusión Financiera de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).
Sin embargo, el crecimiento de las terminales no significa que el efectivo haya perdido su peso. Más de 60% de las transacciones minoristas en el país todavía se realizan en efectivo, de acuerdo con datos de Banxico citados por la Asociación de Bancos de México.
El costo de aceptar tarjetas puede ser todavía más relevante para los negocios con tickets pequeños, debido a que algunas operaciones utilizan cuotas fijas por transacción.
Un ejemplo es Tiendas 3B, que comenzó a probar en un número reducido de sucursales un esquema en el que acepta efectivo y CoDi, al señalar que el pago con tarjetas representa un mayor costo.
La cadena aclaró que se trata de un piloto y que el resto de sus más de 3 mil tiendas continúa aceptando tarjetas.
Meses antes del piloto, 3B ya había roto relación con su proveedor de terminales de pago, con una cancelación contable de MXN$ 230 millones y una disputa legal en curso, según su reporte del cuarto trimestre de 2025.
En una llamada con analistas, el CEO de la compañía, Anthony Hatoum, restó peso a la iniciativa: dijo que es solo una prueba que no implica una expansión, y que el impacto en márgenes hasta ahora no ha sido significativo.
Con un ticket promedio de MXN$ 94.9, una cuota fija de entre MXN$ 3 y 4 puede representar para un comercio como 3B un costo de entre 3.2% y 4.2% de la venta. En cambio, esa misma cuota pesa mucho menos cuando el monto de compra es de varios cientos de pesos.
El problema también es la competencia
A los costos se suma otro factor: la concentración del mercado. En 2023, la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) señaló que las cuotas de intercambio en México se encontraban entre las más altas a nivel internacional, con un promedio de 1.36%, frente a alrededor de 0.2% a nivel internacional.
El organismo relacionó esta situación con un mercado concentrado y con barreras para la entrada de nuevos competidores.
Para Vertiz, por ello, la solución no pasa únicamente por establecer límites a las comisiones, sino por permitir que los comercios tengan más alternativas.
“Más que romper el modelo, yo apostaría a que la solución de fondo es más competencia e interoperabilidad, que los comercios tengan opciones reales entre proveedores y esquemas”, afirmó.
Banxico y CNBV ya preparan cambios
El tema ya está sobre la mesa de las autoridades. En octubre de 2025, la CNBV y Banco de México pusieron a consulta una propuesta para modificar las reglas aplicables a las redes de medios de disposición, con el objetivo de reducir los costos de aceptar pagos con tarjeta y aumentar el número de comercios que reciben estos pagos.
La propuesta contempla topes a las cuotas de intercambio de 0.3% para operaciones con débito y 0.6% para crédito, además de nuevas reglas de interoperabilidad y transparencia.
Mientras tanto, la banca también prepara cambios. La Asociación de Bancos de México adelantó el lanzamiento de RedM, una red de pagos en la que participan bancos, adquirentes y agregadores.
Así, el caso de 3B no necesariamente significa que los comercios estén abandonando las tarjetas. Más bien, muestra que el costo de aceptar pagos electrónicos no pesa igual para todos y que los negocios de bajo ticket tienen mayores incentivos para buscar alternativas.
“El caso 3B es un síntoma de fricción real, pero yo no generalizaría todavía a ‘el modelo está roto’, generalizaría a ‘el modelo necesita más competencia’”, concluyó Vertiz.