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Pese a un arranque de 2026 marcado por tensiones geopolíticas encabezadas por Estados Unidos y un entorno de mayor incertidumbre política a nivel global, el ecosistema cripto se mantuvo estable y con una trayectoria de crecimiento sostenida, luego de un 2025 que sentó las bases de orden, mayor certidumbre regulatoria y una participación institucional más amplia, lo que colocó a México en una posición favorable para consolidarse como uno de los jugadores clave en América Latina, aseguró Alex Domínguez, Chief Investment Officer (CIO) de Unicoin Estados Unidos.
Durante entrevista para El Cronista, Domínguez explicó que el desempeño observado en 2025 permitió que, ya en 2026, el mercado cripto operara con mayor madurez, menor incidencia de fraudes y una infraestructura más robusta, incluso en un contexto internacional tensionado por disputas políticas, comerciales y migratorias entre Estados Unidos y otras regiones.
“El movimiento cripto es tan fuerte y tan global que la geopolítica no lo puede detener. Es como el internet: al principio pocos lo usaban y hoy es imposible frenarlo”, afirmó.
El directivo señaló que, a diferencia de ciclos anteriores marcados por confrontaciones regulatorias y falta de reglas claras, el ecosistema cripto entró en una fase de institucionalización que permitió aislar, en mayor medida, los choques políticos externos. En su análisis, las tensiones geopolíticas incluso reforzaron el interés por alternativas financieras digitales que operaron sin fricción entre fronteras.
Domínguez destacó que el avance del sector durante 2025 estuvo impulsado por la entrada de grandes instituciones financieras y fondos especializados que comenzaron a ofrecer productos vinculados a criptoactivos, lo que fortaleció la confianza del mercado.
“Nunca antes habíamos tenido fondos específicos para Bitcoin, XRP o Solana. Eso cambió completamente la narrativa”, explicó.
Aunque reconoció que el mercado cripto aún se mantuvo pequeño frente a otros sectores tecnológicos, subrayó que esa condición reflejó más bien su potencial de crecimiento que una señal de debilidad.
“Una sola empresa como Nvidia valía más que todo el mercado cripto junto. Eso te dice cuánto espacio hay todavía para crecer”, apuntó.
Regulación, riesgos y la clave para consolidar la confianza
En el caso de México, Domínguez consideró que el país se benefició de una adopción más gradual, al evitar parte del desorden que enfrentó Estados Unidos en años previos, cuando la falta de reglas claras derivó en litigios, cierres de empresas y una narrativa negativa alrededor del sector.
“México puede entrar ahora con wallets más seguras, menos hackeos, más certeza regulatoria y empresas más reputables. No me preocuparía si fuera mexicano”, sostuvo.
No obstante, advirtió que el principal reto hacia adelante continuó siendo la regulación. A su juicio, el crecimiento sostenido del mercado dependió de que los gobiernos definieran con claridad qué activos funcionaban como valores, cuáles como tokens de utilidad y bajo qué condiciones podían operar empresas, exchanges y proyectos con alcance transfronterizo.
“Los países quieren reglas claras que puedan seguir. Sin eso, nadie sabe qué puede hacer y qué no”, afirmó.
El CIO de Unicoin explicó que una mayor claridad regulatoria en Estados Unidos comenzó a servir como referencia para otros países, incluidos los de América Latina, por lo que anticipó que 2026 marcaría un punto de inflexión en la adopción institucional.
“Creo que 2026 será el año en que esto explote. Una vez que las reglas se solidifican, los gobiernos se sienten más cómodos promoviendo cripto”, dijo.
En materia de riesgos, reconoció que los desafíos en ciberseguridad persistieron, especialmente ante la evolución tecnológica y amenazas como la computación cuántica. Sin embargo, consideró que el propio desarrollo de inteligencia artificial y mejores estándares técnicos redujeron de forma gradual la vulnerabilidad de los sistemas.
“Siempre va a haber intentos de hackeo, pero esto es tan temprano en el juego como cuando empezó internet”, señaló.
Remesas, banca y adopción cotidiana
Domínguez destacó que uno de los principales motores de adopción hacia 2026 fueron los casos de uso vinculados a remesas, stablecoins y servicios bancarios digitales, particularmente en países como México, con una fuerte integración económica con Estados Unidos.
“Antes la gente iba a Western Union y esperaba horas. Hoy levantas el teléfono y mandas el dinero desde el sillón”, explicó.
Indicó que los bancos comenzaron a jugar un papel central en este proceso, al incorporar servicios cripto dentro de sus aplicaciones y ofrecer stablecoins respaldadas uno a uno con el dólar, lo que fortaleció la confianza de los usuarios.
“Cuando los bancos grandes entran, todo el mundo entra. Eso pasó en Estados Unidos y va a pasar en México”, afirmó.
Finalmente, el directivo subrayó que el futuro del ecosistema cripto en el país dependería en gran medida del empuje de las nuevas generaciones, tanto en el ámbito tecnológico como en el político y financiero.
“No es una pregunta de si llega a México, sino de cuándo. Y cuando los jóvenes, los bancos y los reguladores se suben, todo se pone en marcha”, concluyó.