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Bahama, franquicia mexicana de frozen yogurt y bubble tea, ya suma más de 70 puntos de venta en ocho países y proyecta cerrar 2026 con 100 sucursales operando, a sólo tres años de su lanzamiento. La marca compite con gigantes asiáticos y estadunidenses que han llegado al país.

La compañía, creada en 2023 por el corporativo Franquicia Master, nació con una visión regional desde su origen y hoy tiene presencia en México, Colombia, Nicaragua, El Salvador, Costa Rica y Honduras, entre otros mercados.

Es una marca orgullosamente mexicana y la estamos rompiendo en muchos países; seguimos abriendo fronteras”, afirmó Vladimir Ramírez, director de Expansión de Franquicia Master, en entrevista con El Cronista.

Vladimir Ramírez, director de expansión de la franquicia Bahama | Cortesía

El crecimiento de Bahama ha sido impulsado por un modelo de expansión basado en franquiciatarios multiunidad. En lugar de abrir sucursales de forma individual, varios de sus socios han adquirido territorios completos y desarrollado múltiples puntos de venta de manera simultánea.

En Nicaragua, por ejemplo, la marca ya opera 10 sucursales, mientras que en Colombia cuenta con cinco establecimientos. En México, la expansión avanza principalmente en Ciudad de México y Baja California, donde algunos inversionistas han abierto hasta cinco unidades dentro de una misma región.

Actualmente, Bahama inaugura una nueva sucursal cada 15 días y prevé duplicar su red para 2027.

Una marca mexicana frente a gigantes asiáticos

La apuesta de Bahama resulta particularmente relevante en un mercado donde han ganado terreno marcas asiáticas especializadas en bubble tea y helados, como Mixue, la cadena china de bubble tea y helados que cuenta con más puntos de venta que cualquier marca en el mundo, o Gong Cha, una de las mayores cadenas globales de bubble tea, que ya supera las 100 sucursales en México.

Para competir, la empresa ha optado por importar insumos clave desde Asia y Estados Unidos, mientras adapta parte de su oferta al gusto latinoamericano. Los tés provienen de China y Taiwán, mientras que el frozen yogurt se produce con leche importada de Estados Unidos.

Las marcas mexicanas tienen un gran potencial de crecimiento en mercados internacionales. Hacemos muy bien las cosas los mexicanos y a la gente le gustan mucho las marcas mexicanas”, sostuvo Ramírez.

El directivo destacó que Bahama es actualmente la única cadena que combina en una misma unidad de negocio frozen yogurt y bubble tea, una mezcla que le permite diversificar ingresos y atraer distintos perfiles de consumidores.

Modelo de inversión accesible y retorno acelerado

Otro de los factores detrás del crecimiento de la cadena es su bajo costo de entrada para inversionistas.

La inversión total requerida para abrir una unidad ronda los u$s 35,000, significativamente menor a la de otras franquicias del sector, según la empresa.

Las sucursales registran ventas promedio cercanas a u$s 7,500 mensuales, una cifra que se ha mantenido relativamente estable en los distintos países donde opera la marca. Esto permite alcanzar periodos de recuperación de inversión de entre 12 y 18 meses.

Somos una franquicia de baja inversión. Con lo que abrirían una tienda de cualquier otra marca, con nosotros pueden abrir tres puntos de venta”, agregó Ramírez.

Cada sucursal genera en promedio cuatro empleos directos, mientras que el grupo empresarial detrás de Bahama suma alrededor de 1,500 empleos indirectos entre todas sus marcas.

Sucursal de Bahama | Cortesía

El consumo indulgente impulsa las ventas

A pesar de la incertidumbre económica global, Bahama reportó un incremento de 12% en ventas totales durante el último año, impulsado por la demanda de productos de consumo accesible.

Ramírez atribuye este comportamiento al llamado “efecto lipstick”, fenómeno económico que describe cómo los consumidores reducen gastos mayores durante periodos de incertidumbre, pero mantienen compras pequeñas relacionadas con bienestar o satisfacción personal.

La gente puede dejar de hacer muchas cosas, pero el tema de la indulgencia y del postre nunca lo va a dejar de hacer”, señaló.

La estrategia comercial de la marca se centra en ubicaciones a pie de calle, zonas de oficinas y corredores de uso mixto, donde busca convertirse en una compra recurrente más que en un destino ocasional.

“La visión es que haya un Bahama en cada colonia del país y que la gente adopte estas tendencias como parte de su día a día”, indicó.

El reto de construir una marca regional

Aunque la empresa reconoce que el entorno económico sigue siendo complejo, considera que el emprendimiento y los negocios físicos volverán a ganar protagonismo conforme disminuyan los rendimientos de las inversiones financieras.

La gente tiene que volver a voltear a los negocios físicos, a los activos físicos. En la medida en que una economía tenga más emprendimiento, la clase media prospera más”, afirmó Ramírez.

Con una presencia creciente fuera de México, una estrategia de expansión basada en franquiciatarios regionales y un modelo de inversión accesible, Bahama busca consolidarse como una de las franquicias mexicanas de mayor crecimiento en América Latina y demostrar que las marcas nacionales pueden competir frontalmente con los gigantes internacionales del sector.