En México, la confianza para realizar pagos y transacciones en línea creció de forma acelerada; sin embargo, ese avance convivió con un aumento significativo del fraude digital, creando una paradoja para los consumidores: sentirse más capaces de protegerse en internet, pero enfrentar cada vez más riesgos al momento de pagar, de acuerdo con el estudio Mastercard Global Cybersecurity Research 2025.
El informe reveló que 8 de cada 10 mexicanos se sintieron capaces de protegerse en línea, reflejando una mayor madurez digital; no obstante, casi una tercera parte identificó el fraude y las estafas como su principal frustración al realizar transacciones digitales, lo que evidenció una tensión persistente entre confianza y cautela.
Este contexto se explicó, en parte, porque México se convirtió en uno de los principales focos de fraude digital en América Latina.
Datos de Sumsub, plataforma global de verificación de identidad y cumplimiento, mostraron que durante el primer trimestre de 2025 la tasa de fraude en el país creció 27.06% anual, superando ampliamente el promedio regional de 6.49% y el global de 6.31%.
Los sectores más afectados fueron las finanzas tradicionales, con un incremento de 148.89%.
Fraude tensó la confianza en el sistema financiero digital
Ante este escenario, el estudio de Mastercard destacó que la ciberseguridad se consolidó como un pilar estratégico para la estabilidad financiera, la confianza del consumidor y la competitividad empresarial.
En México, la confianza se concentró principalmente en las instituciones financieras, con 76%, y en las redes de pago globales, con 66%, consideradas los actores más sólidos para proteger el dinero y los datos personales.
“México vivió una aceleración histórica en pagos digitales y servicios financieros. Este avance abrió una oportunidad estratégica: consolidar la confianza como el principal motor del crecimiento económico. Cuando la ciberseguridad se integró desde el diseño, la innovación pudo escalar de forma responsable y generar valor sostenido para consumidores, empresas y el sistema financiero en su conjunto”, señaló Marcos Peralta, Vicepresidente Customer Solutions Center de Mastercard Latinoamérica Norte.
El estudio también mostró que, aunque México avanzó hacia una adopción digital sólida, el phishing y las llamadas fraudulentas continuaron como las modalidades de estafa más comunes.
El impacto fue mayor entre consumidores de mayor edad, con una exposición de 28%, frente a 17% entre los más jóvenes.
Pymes, las más vulnerables en la economía digital
El avance del fraude también afectó de manera directa a los comercios, en especial a las pequeñas y medianas empresas (Pymes).
De acuerdo con el estudio, 78% de los consumidores mexicanos afirmó que, tras sufrir un fraude, optó por comprar únicamente en comercios conocidos o de mayor escala, lo que representó un reto adicional para los negocios de menor tamaño.
Además, más del 70% de los consumidores esperó que la seguridad estuviera integrada directamente en la experiencia de pago, priorizando una autenticación más robusta, alertas de monitoreo y políticas claras de protección contra el fraude por parte de los bancos.
En este entorno, Mastercard impulsó un enfoque integral para proteger cada interacción digital, no solo la transacción, mediante inteligencia artificial, modelado de comportamiento y analítica avanzada.
El estudio también advirtió que el contenido falso generado por inteligencia artificial se perfiló como una de las principales preocupaciones de los consumidores frente a las estafas del futuro, mientras que solo 15% confió plenamente en su capacidad para identificar este tipo de amenazas.
A través de soluciones como Mastercard Threat Intelligence, tokenización, Click to Pay, autenticación biométrica y herramientas de gestión de riesgo para pequeñas y medianas empresas, la compañía buscó que la seguridad se integrara de forma natural a la experiencia digital, sin añadir fricciones para los usuarios.
Así, México se perfiló hacia un crecimiento sostenido de los pagos digitales, impulsado por transacciones cada vez más rápidas, simples y seguras, mientras la ciberseguridad se consolidó como un habilitador del crecimiento económico y un elemento clave para fortalecer la confianza en la economía digital.