

El gobierno de México definió su estrategia rumbo a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), con una postura clara: mantener el acuerdo comercial vigente y avanzar hacia la eliminación de aranceles dentro de la región.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, informó que el plan de negociación fue aprobado por la presidenta Claudia Sheinbaum, y que las conversaciones con Estados Unidos comenzarán esta semana en Washington.
“Plan aprobado por la Presidenta Sheinbaum rumbo a la revisión del TMEC: martes habrá reunión previa vía Zoom, miércoles tendrá lugar la primera ronda de conversaciones con EU. México propondrá la permanencia del TMEC y la eliminación de aranceles. Cabeza fría y firmeza nos guiarán”, señaló el funcionario en su cuenta de X.
La agenda de trabajo contempla una reunión preparatoria virtual este martes y, posteriormente, el inicio formal de las conversaciones el miércoles en las oficinas de Jamieson Greer, en la Oficina del Representante Comercial de EE.UU. (USTR), la oficina responsable de la política comercial estadounidense.
Para estas reuniones, Ebrard viajará a Washington junto con el subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez.
De acuerdo con fuentes de la Secretaría de Economía, ambos funcionarios parten este martes hacia la capital estadounidense.
El subsecretario Gutiérrez participará desde mañana mismo en encuentros preliminares con autoridades estadounidenses, mientras que Ebrard encabezará la delegación mexicana en la primera ronda formal de conversaciones el miércoles.
Previo al viaje, Ebrard sostuvo este lunes una reunión de trabajo con la presidenta Sheinbaum para afinar la estrategia del gobierno mexicano ante el proceso de revisión del acuerdo comercial de América del Norte.
La revisión del T-MEC se perfila como uno de los procesos más relevantes para la política económica de la región en los próximos meses. Para México, el objetivo es preservar la estabilidad del marco comercial que ha sostenido la integración productiva con Estados Unidos y Canadá, particularmente en sectores clave como el automotriz, manufacturero y agroindustrial.
En ese contexto, la posición mexicana apunta a evitar nuevas barreras comerciales dentro de la región y reforzar el espíritu de libre comercio que dio origen al acuerdo.
















