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El ahorro voluntario en las Afores no es una opción viable para todos los trabajadores y solo resulta relevante para quienes perciben ingresos por arriba del promedio, como aquellos que ganan alrededor de 45 mil pesos mensuales y cuya pensión garantizada ronda los 16 mil pesos, afirmó Guillermo Zamarripa, presidente de la Asociación Mexicana de Administradoras de Fondos para el Retiro (Amafore).

Durante la conferencia de prensa, Zamarripa señaló que el bajo nivel de ahorro voluntario refleja tanto un problema de ingresos como de incentivos dentro del sistema.

“El ahorro voluntario es uno de los grandes pendientes que tenemos, pero hay que dividir claramente a quién le alcanza y a quién le hace sentido”, explicó.

De acuerdo con datos citados por el presidente de la Amafore, solo entre 8 y 9% de los trabajadores que cuentan con una cuenta individual realiza aportaciones voluntarias.

“De la gente que tiene Afore, alrededor de 8 o 9% tiene algo de ahorro voluntario. No sabemos cómo ni si es recurrente, pero ahí está”, dijo.

Zamarripa reconoció que una parte importante de la población simplemente no puede destinar recursos adicionales al retiro.

“Hay mucha gente a la que no le alcanza. En la práctica, por más teorías que existan, sí hay personas para las que el ingreso no da”, señaló.

Una pensión de 16 mil pesos abre la brecha para los salarios más altos

El presidente de la Amafore explicó que el ahorro voluntario cobra mayor relevancia entre los trabajadores con ingresos medios y altos, ya que la pensión garantizada y los apoyos sociales representan una proporción menor de su salario en activo.

“Pensemos en alguien que gana 45 mil pesos al mes. La pensión garantizada es de alrededor de 16 mil pesos, es decir, poco más de un tercio de su sueldo. A esa persona sí le hace sentido el ahorro voluntario”, afirmó.

Añadió que, en estos casos, la red de protección pública resulta insuficiente para mantener el nivel de vida previo al retiro.

“Cuando la pensión garantizada representa solo una tercera parte del ingreso, el ahorro voluntario se vuelve necesario para cerrar esa brecha”, sostuvo.

Zamarripa subrayó que, pese a los esfuerzos por ampliar los puntos de acceso para realizar aportaciones, el reto no se resuelve únicamente con mayor disponibilidad de canales.

“No es un tema de poner más lugares para ahorrar. No es que la gente haga fila afuera de un 7-Eleven para hacer ahorro voluntario”, comentó.

Lo que ha mostrado mejores resultados, explicó, son los esquemas de domiciliación.

“Lo que funciona un poco mejor es cuando el ahorro es domiciliado, porque el cargo se hace automático y no depende de que la persona se acuerde cada mes”, señaló.

El presidente de la Amafore también aclaró que el ahorro voluntario en Afores es un instrumento de largo plazo y no debe confundirse con alternativas de corto plazo.

“Si el dinero se va a necesitar en tres o seis meses, no es buena idea meterlo a la Afore. El rendimiento de la Afore se ve en horizontes de cinco o diez años”, puntualizó.

Zamarripa insistió en que el desafío del sistema es diseñar esquemas diferenciados que atiendan a los trabajadores a quienes sí les hace sentido ahorrar más para el retiro.

“Tenemos claro que no es para todos. El reto es cómo construir un esquema adecuado para ese segmento”, concluyó.