El anuncio de una transferencia de producción de la planta de Tijuana de Toyota podría ser solo el comienzo de un éxodo de automotrices de México hacia Estados Unidos, advierte Banco Base.
De acuerdo con Gabriela Siller, el anuncio de Toyota, que decidió que transferirá la producción de la Tacoma de Tijuana, Baja California, a San Antonio, Texas, ocurre en un entorno donde la armadora es de la que mayor contenido estadounidense tiene en su producción, por lo que es de las que pagan menor arancel, junto con Chrysler y General Motors.
De acuerdo con datos recopilados por el banco, el contenido regional de Estados Unidos para Chrysler alcanza un porcentaje de 37%, siendo el mayor para una armadora con plantas en México, seguido por Toyota y General Motors, cada una con 35%.
“Si Toyota transfiere parte de su producción a Estados Unidos para otras marcas podría ser como un efecto dominó”, dijo Gabriela Siller, directora de Estudios Económicos de Banco Base.
De acuerdo con la especialista, las demás empresas podrían evaluar esta medida para reducir los aranceles que pagan a Estados Unidos.
Otras armadoras, como es el caso de Nissan, han reaccionado de manera distinta, moviendo sus fichas con el mercado. Una opción es bajar los costos de producción de los tres modelos que fabrica en México, para poder darle la vuelta a la política arancelaria de Donald Trump, reveló el CEO global, Iván Espinosa.
En caso de que se concrete una salida de líneas de ensamble automotriz de México, el impacto en la economía podría reflejarse en una menor cantidad de exportaciones de vehículos ligeros y la destrucción de empleos en la industria más grande que tiene México.
De acuerdo con datos del INEGI, el sector automotriz, incluyendo automóviles y autopartes, representa dos terceras partes de la industria manufacturera mexicana.
“Con la implementación del TLCAN y ahora del T-MEC, los autos ligeros eran el producto más exportado de México, pero ahora con los aranceles de Trump, es el equipo de cómputo”, refirió Siller.
El impacto actual no solo se limita a las grandes marcas automotrices que tiene México, sino a las empresas que giran en torno a ella, lo que apunta a la desintegración de la cadena de proveeduría, dijo la especialista.
“Esto podría implicar la destrucción de empleos en el país y la caída de la Inversión Extranjera Directa”, lamentó.
¿Consecuencia de las revisiones?
Para la especialista, no es casualidad que el anuncio de Toyota ocurriera apenas cuatro días después de que se anunció que los integrantes del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) anunciaron que el acuerdo comercial estará bajo revisión anual.
El pasado 1 de julio, el gobierno de Estados Unidos declaró que desea mantener bajo revisión el tratado, mismo que sigue vigente, pero la Casa Blanca busca ajustar algunas condiciones en 14 temas bilaterales con México, que incluye al sector automotriz.
“Si esto pasó con Toyota, las otras marcas podrían decidir irse, como efecto dominó, para no perder competitividad”, reiteró Siller.
Plan de contención... sí, pero sin nombre
Horas después de que Toyota oficializó su expansión en Texas en detrimento de Tijuana, la agencia Reuters reportó que la Secretaría de Economía afirmó que “una armadora anunciará una inversión de u$s 500 millones en México en los próximos días”, sin revelar el nombre de la empresa.
“La Secretaría de Economía ha recibido confirmación —luego de gestiones de la Presidenta Claudia Sheinbaum— de una nueva inversión por parte de otra empresa automotriz por más 500 de millones de dólares, la cual será anunciada en los próximos días", dijo Economía en un comunicado.
Asimismo, el gobierno mexicano dice que Toyota mantendrá su “planta en Guanajuato que genera 2 mil 800 empleos directos”.