En esta noticia

Alrededor de 70 millones de cuentas se concentraron en las Administradoras de Fondos para el Retiro (Afore), frente a los 400 mil cuentas de Planes Personales de Retiro (PPR), en un mercado donde estos últimos operaron con menor regulación y supervisión en su promoción, afirmó Moisés Pérez Peñaloza, fundador de Yo Jubilado y especialista en pensiones a El Cronista.

“La diferencia no es solo de tamaño, es estructural”, sostuvo.

Explicó que las Afore forman parte de un esquema obligatorio para trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) o al Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), mientras que los PPR son contratos voluntarios de inversión.

Esquema obligatorio frente a ahorro voluntario

En el caso de las Afore, detalló, las aportaciones provinieron principalmente del patrón, por lo que el trabajador no asumió directamente el costo del ahorro obligatorio.

Además, recordó que las aportaciones voluntarias dentro de la Afore pudieron ser deducibles de impuestos, en condiciones similares a un PPR.

“En la Afore hay una aportación patronal y reglas claras; en el PPR todo depende del contrato que firme la persona”, explicó.

Señaló que los PPR fueron utilizados principalmente por trabajadores independientes o por quienes buscaron complementar su ahorro para el retiro.

De acuerdo con un dato mencionado por Héctor Santana, funcionario de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), en el país existieron alrededor de 400 mil cuentas de PPR, cifra muy inferior al universo del Sistema de Ahorro para el Retiro.

Costos y riesgo de cancelación

Pérez Peñaloza advirtió que muchos PPR tradicionales fueron comercializados por aseguradoras mediante pólizas de seguro de vida, lo que implicó que no la totalidad de la aportación mensual se destinara al ahorro.

“Parte del dinero se va al componente de seguro y otra parte al ahorro; no todo se invierte”, señaló.

Añadió que estos contratos establecieron, en varios casos, plazos forzosos de entre 10 y 25 años.

“Si el cliente cancela antes, por ejemplo antes de 18 meses, puede perder lo aportado porque la aseguradora recupera comisiones y costos administrativos”, explicó.

A diferencia de ello, indicó que las Afore operaron con comisiones reguladas y sin penalizaciones por dejar de realizar aportaciones voluntarias.

Supervisión y promoción

El especialista subrayó que los agentes previsionales de las Afore debieron aprobar exámenes y contar con autorización formal para promover estos instrumentos.

En contraste, afirmó que en el caso de los PPR cualquier persona pudo promoverlos, incluso a través de redes sociales, sin un marco claro que supervisara los mensajes comerciales.

“Hay un mercado que quiere mejorar su jubilación, pero también hay promesas de altos rendimientos que no siempre explican riesgos, costos y condiciones contractuales”, advirtió.

Recordó que existen 38 instituciones autorizadas por el SAT para ofrecer PPR en el país, aunque señaló que muchos ahorradores no compararon opciones antes de contratar.

Rendimientos y educación financiera

En materia de rendimientos, recordó que el Sistema de Ahorro para el Retiro registró el año pasado un desempeño promedio cercano a 16.8%, mientras que históricamente rondó el 10% anual.

“Ningún producto por sí solo garantiza una buena pensión; lo determinante es cuánto ahorra la persona y durante cuánto tiempo”, concluyó.