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La Organización Meteorológica Mundial (OMM) encendió las alarmas: existe una alta probabilidad de que El Niño se forme entre junio y agosto de 2026, con posibilidad de mantenerse hasta finales de año.

El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió que este fenómeno natural echará “leña al fuego a un mundo que ya se calienta”, mientras que la secretaria general de la OMM, Celeste Saulo, llamó a gobiernos y comunidades a prepararse de inmediato ante un evento potencialmente intenso capaz de desatar sequías, lluvias extremas y olas de calor simultáneas en distintas regiones del planeta.

El Niño 2026 ya tiene fecha: por qué junio marca el punto de no retorno para el clima global

Los modelos climáticos internacionales apuntan en una misma dirección: las aguas del Pacífico Tropical Central y Oriental están calentándose a un ritmo inusual, y ese calentamiento es precisamente la señal que los científicos llevan meses vigilando con preocupación.

La OMM señaló que las condiciones actuales apuntan a una alta probabilidad de que El Niño se forme entre junio y agosto de 2026, con posibilidad de mantenerse hacia finales del año.

Lo que convierte este periodo en un umbral crítico es que, una vez que el fenómeno se establece, su dinámica se retroalimenta: el océano calienta la atmósfera, la atmósfera reorganiza los vientos, y los vientos aceleran aún más el calentamiento oceánico.

Lo que hace especialmente preocupante este episodio no es solo su posible intensidad, sino el contexto en que ocurre. La OMM recordó que el fenómeno de El Niño registrado entre 2023 y 2024 fue uno de los cinco más intensos de los que se tiene registro, y que contribuyó a temperaturas globales récord. Dicho de otro modo: el planeta no terminó de recuperarse del último golpe cuando ya se avecina el siguiente.

La advertencia fue acompañada por un llamado a los gobiernos, agencias humanitarias y sectores sensibles al clima para fortalecer los sistemas de alerta temprana y preparar medidas preventivas. El tiempo para actuar, según los organismos internacionales, es ahora, antes de que el fenómeno alcance su madurez.

Especialistas alertan que el posible El Niño 2026 podría intensificar sequías e inundaciones en América Latina, afectando el clima, el agua y la producción agrícola en la región.ChatGPT

Sequías, inundaciones y calor mortal al mismo tiempo: así golpeará El Niño a México y América Latina

Uno de los aspectos más difíciles de comunicar sobre El Niño es que no produce un solo tipo de desastre, sino varios y contradictorios al mismo tiempo, dependiendo de la región. Mientras una zona sufre una sequía histórica, otra puede estar enfrentando inundaciones devastadoras. Esa dualidad es lo que lo convierte en un fenómeno tan complejo de gestionar.

Este fenómeno puede modificar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del planeta. En algunos lugares puede aumentar las sequías; en otros, favorecer lluvias intensas, inundaciones o tormentas más fuertes.

Para México y América Latina, los efectos históricos de episodios intensos incluyen desde la reducción drástica de lluvias en el norte y el centro del país, que impacta directamente las presas y la disponibilidad de agua para consumo humano y agricultura, hasta el aumento de ciclones en el Pacífico y lluvias torrenciales en el sureste.

Entre los posibles impactos están olas de calor más frecuentes o intensas, sequías en regiones vulnerables, lluvias fuertes en otras zonas, inundaciones repentinas, alteraciones en temporadas agrícolas y presión sobre reservas de agua.

El impacto no se detiene en el campo o en los ríos. También puede afectar precios de alimentos, disponibilidad de agua, salud pública y respuesta humanitaria en países con menor capacidad de adaptación. En términos prácticos, eso significa mayor presión sobre los sistemas de salud, encarecimiento de productos básicos y comunidades rurales que pueden perder cosechas enteras en cuestión de semanas.

Qué debes hacer ahora mismo para protegerte cuando El Niño llegue con todo este verano

La buena noticia, si es que puede llamarse así, es que El Niño es uno de los pocos fenómenos climáticos que los científicos pueden anticipar con semanas o meses de antelación. Esa ventana de tiempo es un recurso valioso, pero solo si se aprovecha.

Las alertas tempranas permiten que gobiernos, comunidades y sectores productivos se preparen antes de que ocurra un evento extremo. En agricultura, ayudan a planear siembras, riegos y cosechas. En salud, permiten anticipar olas de calor o brotes asociados a lluvias e inundaciones.

A nivel personal y familiar, las recomendaciones son concretas. Las personas pueden prepararse revisando pronósticos locales, cuidando el consumo de agua, evitando exponerse al calor extremo, limpiando desagües antes de lluvias fuertes y teniendo a la mano documentos importantes en caso de emergencia.

En el ámbito de la salud, los riesgos son múltiples y vale la pena conocerlos con anticipación. También puede haber impactos en salud pública, como golpes de calor, enfermedades relacionadas con agua contaminada, problemas respiratorios por incendios o mayor presión sobre servicios de emergencia. Grupos vulnerables como adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas deben extremar precauciones durante las olas de calor.