El mewing es un ejercicio popular que sirve para fortalecer los músculos del cuello y la mandíbula, lo que puede disminuir visualmente la papada. Se trata de un truco casero ideal para tonificar el rostro, sin necesidad de acudir a dietas extremas.
Esta práctica consiste mantener la lengua completamente apoyada sobre el paladar, con los labios cerrados y respirando únicamente por la nariz. Según quienes lo practican, los cambios suelen comenzar a apreciarse tras entre tres y seis meses de realizarlo de forma continua.
Aunque no existen estudios científicos que demuestren que el mewing sea capaz de modificar la estructura ósea del rostro en personas adultas, sí puede contribuir al trabajo de músculos como el platisma, el masetero y el digástrico, encargados de dar soporte a la zona del cuello y el mentón.
Combinado con ejercicios faciales y una buena postura corporal, podría ayudar a mejorar gradualmente la apariencia de esta área.
¿Cómo realizar correctamente el mewing?
La técnica comienza cerrando la boca y colocando los dientes superiores e inferiores ligeramente alineados, sin ejercer presión con la mandíbula. Después, la lengua debe apoyarse sobre el paladar, evitando que la punta toque los dientes delanteros.
Durante todo el ejercicio, la respiración debe hacerse exclusivamente por la nariz.
Una forma sencilla de encontrar la posición adecuada es pronunciar mentalmente el sonido “ng”, como al final de la palabra inglesa ring. Esa sensación indica el punto en el que la parte media y posterior de la lengua se eleva hacia el paladar. A partir de ahí, se mantiene una presión suave y constante.
Para comenzar, se recomienda sostener esta postura durante 30 segundos, descansar otros 30 segundos y repetir el ejercicio cinco veces. Con la práctica, la meta es mantener esa posición de manera natural mientras se realizan actividades cotidianas como:
- Trabajar frente a la computadora
- Caminar
- Leer
Ejercicios que complementan el mewing
Uno de los movimientos más utilizados es el chin tuck, que consiste en retraer el mentón hacia atrás, como si se intentara formar una papada de manera voluntaria. Debe mantenerse durante cinco segundos antes de regresar a la posición inicial.
Realizar diez repeticiones ayuda a activar la musculatura de la parte frontal del cuello.
Otro ejercicio consiste en acostarse boca arriba, presionar la lengua contra el paladar y elevar ligeramente la cabeza utilizando los músculos del cuello. Se mantiene la posición durante tres segundos y luego se desciende lentamente. Lo recomendable es realizar doce repeticiones.
También puede incorporarse la proyección mandibular o jaw jut. Se inclina la cabeza hacia atrás mirando al techo y se adelanta la mandíbula inferior. La posición se sostiene durante diez segundos antes de relajarse. Entre quince y veinte repeticiones permiten trabajar la zona situada debajo del mentón.
Por último, el estiramiento del platisma consiste en llevar los labios hacia abajo y hacia afuera, como si se hiciera un gesto exagerado de desagrado, hasta notar tensión en el cuello. Se mantiene durante cinco segundos y se repite diez veces.
La importancia de la postura y el masaje facial
Además de los ejercicios, mantener una buena postura resulta fundamental. Inclinar constantemente la cabeza hacia adelante, algo habitual al utilizar el teléfono, favorece la relajación de los músculos del cuello y puede hacer que la papada se vea más pronunciada.
Lo recomendable es mantener las orejas alineadas con los hombros y estos con las caderas, llevando el mentón ligeramente hacia atrás.
Los masajes faciales también pueden complementar la rutina. Dedicar entre tres y cinco minutos diarios a realizar movimientos ascendentes a lo largo de la mandíbula y suaves masajes en el cuello ayuda a estimular la circulación y favorece una apariencia más firme de la piel.
Otra práctica habitual es masticar chicle sin azúcar durante unos diez minutos al día, alternando ambos lados de la boca. Aunque esta acción no modifica la forma de la mandíbula, sí contribuye a mantener activos los músculos faciales que rodean el mentón y el cuello.