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Un reciente fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación estableció que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) deberá ajustar ciertos pagos de jubilación conforme a la inflación, una medida que impacta directamente en el ingreso de miles de pensionados.
Este cambio no solo introduce un aumento obligatorio en determinados casos, sino que también define cómo funciona la pensión mínima garantizada.
En un contexto de suba de precios, la decisión busca evitar que los jubilados pierdan poder adquisitivo y obliga a aplicar actualizaciones de manera automática cuando corresponda.

Quiénes recibirán el aumento y cómo se calcula
El ajuste no será igual para todos. La clave está en el tipo de pensión que recibe cada beneficiario dentro del régimen de la Ley 73.
Por un lado, quienes cobran por encima de la pensión mínima verán reflejado un incremento ligado directamente con el índice de inflación anual, que para 2026 ronda el 3,69%. Esto implica que su ingreso mensual subirá en línea con el costo de vida.
En cambio, quienes perciben la pensión mínima garantizada no se ajustan por inflación, sino por los incrementos del salario mínimo. Es decir, siguen una lógica distinta, aunque también pueden beneficiarse de subas periódicas.
El nuevo monto de la pensión mínima en 2026
Con los valores ya definidos para este año, la pensión mínima garantizada bajo la Ley 73 se fijó en 10,636.54 pesos mensuales a partir de mayo de 2026.
Este monto funciona como un piso: ningún jubilado que cumpla los requisitos podrá cobrar menos que esa cifra. Para acceder, es necesario haber comenzado a cotizar antes del 1 de julio de 1997, contar con al menos 500 semanas aportadas y tener entre 60 y 65 años, según el tipo de retiro.
De esta manera, el sistema asegura un ingreso base para quienes se jubilan bajo este esquema.

¿Se vienen aumentos de hasta 70%? Qué hay de cierto
Aunque comenzaron a circular versiones sobre incrementos de hasta 70%, lo cierto es que esos casos son excepcionales y no aplican a la mayoría.
Los aumentos más altos pueden darse cuando se combinan distintos factores: actualización por inflación, subas del salario mínimo y beneficios adicionales como asignaciones familiares o ayudas asistenciales. En esos escenarios particulares, el ingreso final puede escalar considerablemente.
Sin embargo, en términos generales, los ajustes serán más moderados pero constantes, lo que permite sostener el poder adquisitivo de los pensionados en el tiempo sin generar saltos bruscos en el sistema.













