

El viernes 20 de febrero, la Suprema Corte de Justicia de Estados Unidos emitió una decisión que sacudió el tablero comercial global: determinó que el presidente Donald Trump no tiene facultades para imponer aranceles bajo la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA), la ley de emergencia económica que su administración había utilizado desde el año pasado para gravar las importaciones de la mayoría de los países del mundo.
Con ese fallo, todos los aranceles recíprocos derivados de esa figura jurídica quedaron automáticamente sin efecto.

Un nuevo mecanismo reemplaza al anterior: la Sección 122
Ante el vacío legal generado por la decisión judicial, la Casa Blanca publicó un documento oficial que establece las bases de un nuevo esquema arancelario, esta vez amparado en la Sección 122 de la legislación comercial estadounidense.
El sábado, Donald Trump anunció que la tasa general bajo este nuevo mecanismo será del 15%, un punto porcentual por encima del 10% que había adelantado un día antes. Este porcentaje se aplicará de forma global a las importaciones provenientes de países que no cuenten con acuerdos preferenciales vigentes con Washington.
Qué cambia para México y qué se mantiene intacto
Para México, el nuevo esquema trae tanto alivio como continuidad. Por un lado, el arancel aplicable a exportaciones mexicanas que no cumplen con las reglas de origen del T-MEC baja de 25% a 15%, una reducción significativa. Por otro, el grueso de las ventas mexicanas al mercado estadounidense —aproximadamente el 85% del total— seguirá ingresando con arancel cero, siempre que cumpla con los requisitos de origen del tratado.
Las cargas establecidas bajo la Sección 232, que afectan sectores como el automotriz, el acero y el aluminio, permanecen vigentes e independientes del nuevo esquema.

La ventaja competitiva que distingue a México del resto del mundo
Mientras los países fuera del T-MEC deberán pagar al menos un 15% sobre el total de sus exportaciones hacia Estados Unidos, México conserva libre de aranceles aproximadamente ocho de cada diez dólares en bienes que envía al norte.
Además, la Secretaría de Economía destacó que se mantiene la regla de “non-stacking”: los aranceles de la Sección 232 y los de la Sección 122 no se acumulan sobre un mismo producto, lo que evita una doble carga para la industria nacional exportadora.















