Recientemente, la NASA dio a conocer una imagen obtenida por el satélite NISAR, la cual ilustra con una precisión sin precedentes las regiones en las que la Ciudad de México experimenta los hundimientos más alarmantes del terreno.
Los datos, recolectados entre octubre de 2025 y enero de 2026, señalan ubicaciones en las que la depresión del suelo excede los 2 centímetros mensuales.
Por qué la Ciudad de México se hunde
La causa principal del hundimiento no es un enigma: la extracción masiva de agua de los pozos subterráneos, junto con la carga que representa la infraestructura urbana, provoca la compactación del suelo arcilloso y volcánico en el que se erige la ciudad.
El 70% del suelo de la CDMX es considerado hundible, según declaraciones de geólogos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Esta situación se ve agravada por la falta de permeabilidad del asfalto y la escasez de áreas verdes en la metrópoli.
Uno de los ejemplos más palpables de este fenómeno es el monumento al Ángel de la Independencia, ubicado en Paseo de la Reforma. A medida que el terreno circundante se desplaza hacia abajo, se ha tenido que agregar 14 escalones a su base para compensar la diferencia de nivel. Este caso ilustra, de manera concreta, lo que los datos científicos estipulan: la ciudad no solo sufre un hundimiento, sino que lo realiza de forma desigual y persistente.
De acuerdo a las mediciones, el hundimiento impacta a puntos emblemáticos de la Ciudad de México como el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el monumento al Ángel de la Independencia y el Lago de Chalco.
¿Cuándo quedará la CDMX completamente bajo el agua?
La geóloga Wendy Morales, también de la UNAM, fue aún más directa en su diagnóstico: “Este es el punto de no retorno. Ya no hay forma de parar este proceso”. La especialista planteó dos escenarios posibles: que gobiernos y ciudadanos se adapten a condiciones cada vez más precarias, lo que profundizaría la marginación en las zonas más afectadas; o que se produzcan desplazamientos forzados hacia otras regiones del país.
Según geólogos de la UNAM, la CDMX pierde entre 15 y 30 centímetros de altura por año en promedio, aunque en zonas como Iztapalapa el hundimiento puede alcanzar los 40 centímetros anuales. Sergio Rodríguez, investigador de esa casa de estudios, advirtió que esa cifra, proyectada a una década, implica hasta tres metros de descenso del terreno, con consecuencias graves para la infraestructura, los servicios y la habitabilidad de amplias zonas de la ciudad.
¿Qué soluciones existen?
Frente a dicho panorama, Sergio Rodríguez sugiere una única solución estructural: desconcentrar la capital a través de la creación de nuevas ciudades o centros urbanos planificados, dotados de empleo, hospitales, escuelas e infraestructura comunitaria.
Sin transformaciones significativas en la gestión del agua y en el ordenamiento territorial, concluyen los expertos, el hundimiento persistirá y la CDMX acumulará áreas que, con el paso del tiempo, dejarán de ser habitables.
El satélite NISAR, el cual ha sido desarrollado en colaboración entre la NASA y la agencia espacial india ISRO y tiene programado su lanzamiento en 2025, es capaz de rastrear cambios en la superficie terrestre desde la órbita, sin verse afectado por las nubes o la vegetación. Esta capacidad lo convierte en una herramienta excepcional para el monitoreo de fenómenos como la subsidencia urbana.
“Ciudad de México es un punto crítico conocido en lo que respecta a hundimientos, e imágenes como esta son solo el comienzo para NISAR”, afirmó David Bekaert, quien forma parte del equipo científico de la misión.