La Ciudad de México puso este miércoles de Ceniza a prueba su capacidad de respuesta ante desastres con un simulacro de sismo que paralizó por unos 30 minutos oficinas, escuelas, comercios y dependencias públicas de una urbe cuyo PIB ronda los MXN $3.65 billones de pesos (entre 180‑200 mil millones de dólares) y que aporta cerca de 17% de la producción nacional.
Con base en estimaciones realizadas por El Cronista a partir del valor anual de la economía capitalina y de la productividad promedio por hora trabajada, la pausa de media hora habría implicado una pérdida potencial de entre 2,500 y 3,500 millones de pesos en valor de producción no generada, una “sacudida controlada” para la columna vertebral financiera y de servicios del país.
Más allá de cientos de capitalinos siguiendo instrucciones o usando la ocasión para degustar un par de quesadillas en los miles de puestos de comida callejera, la jornada cívica incluyó contenidos políticos y simbólicos.
Desde Palacio Nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum participó en el ejercicio y lanzó un mensaje de disciplina cívica: “Desde Palacio Nacional participamos en el simulacro de sismo que se llevó a cabo en Ciudad de México y Estado de México. Juntos fortalecemos la cultura de protección civil. La prevención es nuestra fuerza”, escribió en X.
En paralelo, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, encabezó la evacuación del Antiguo Palacio del Ayuntamiento y se trasladó al C5 para monitorear la operación, subrayando que el simulacro sirve para “evaluar protocolos, tiempos de reacción y coordinación entre autoridades y ciudadanía” en una megalópolis altamente vulnerable a la actividad tectónica.
A las 11:00 de la mañana, la alerta sísmica activó protocolos de evacuación en edificios corporativos, escuelas y oficinas de gobierno, en un ejercicio que más allá del componente de protección civil exhibe el nivel de riesgo concentrado en una sola ciudad.
La Ciudad de México es el principal polo de servicios financieros, profesionales y corporativos del país, y una interrupción prolongada en su operación siempre tiene efectos multiplicadores sobre el empleo, la recaudación fiscal y la estabilidad macroeconómica, por lo que autoridades e iniciativa privada ven estos simulacros como una especie de “stress test” en tiempo real para la economía más grande de México.
Cabe destacar que la CDMX será sede del partido inaugural de la Copa Mundial 2026, con el Tri enfrentando a Sudáfrica. Las autoridades locales y federales apuntan a tener todo cubierto en cuanto a políticas de protección civil, más allá de los caprichos de la naturaleza, como pueden ser los recurrentes sismos o las lluvias veraniegas.