Bajo las calles de Roma permanece oculta una extensa red de construcciones que ofrece una nueva perspectiva sobre la evolución de la antigua capital del Imperio romano. Especialistas consideran que el subsuelo conserva apenas una pequeña parte de un enorme rompecabezas arqueológico aún sin explorar. “Probablemente solo conocemos entre el 5 % y el 10 % de las piezas, quizá incluso menos”, explicó el espeleólogo Adriano Morabitoen un reporte de National Geographic.
Uno de los descubrimientos más impresionantes es la Domus Aurea, el fastuoso palacio del emperador Nerón construido tras el gran incendio del año 64 d. C. La residencia ocupó al menos 40 hectáreas y albergó jardines, viñedos, un lago artificial y cientos de habitaciones decoradas con oro, mármol y piedras preciosas, permaneciendo hoy a más de nueve metros bajo tierra.
Los investigadores sostienen que Roma fue creciendo sobre sus propias construcciones durante más de dos mil años, formando múltiples niveles urbanos que permanecen ocultos bajo edificios, iglesias y plazas actuales. “Roma es como una gran lasaña”, resumió Morabito al describir las sucesivas capas históricas que conforman la ciudad moderna.
Así es la enorme ciudad subterránea que permanece oculta bajo la capital italiana
Las investigaciones muestran que el subsuelo romano no está formado por un solo monumento, sino por una compleja red de residencias imperiales, edificios públicos, antiguos complejos habitacionales, acueductos, templos, canteras y espacios religiosos distribuidos bajo buena parte del centro histórico.
Muchos de estos sitios solo salieron a la luz durante obras públicas o restauraciones recientes, mientras otros permanecen inaccesibles bajo la ciudad contemporánea.
Entre los hallazgos más importantes destacan:
- La Domus Aurea, considerada una de las residencias imperiales más lujosas de la antigua Roma.
- El Estadio de Domiciano, ubicado bajo la actual Plaza Navona.
- El Vicus Caprarius o “Ciudad del Agua”, con una antigua cisterna del acueducto Aqua Virgo.
- Canteras medievales, pozos y lagos subterráneos de agua cristalina.
- Antiguos edificios de departamentos (insulae) transformados posteriormente en residencias privadas.
- Restos de calles, talleres, almacenes y salones decorados con mosaicos originales.
Los especialistas consideran que cada nuevo descubrimiento ayuda a reconstruir la vida cotidiana de la antigua Roma y demuestra que el patrimonio arqueológico de la ciudad va mucho más allá de monumentos emblemáticos como el Coliseo o el Foro Romano. Gran parte de esa historia continúa enterrada bajo calles, parques y edificaciones actuales.
Iglesias construidas sobre la antigua Roma revelan nuevos secretos del pasado
Las excavaciones también confirmaron que numerosas iglesias de Roma fueron edificadas directamente sobre construcciones mucho más antiguas. Bajo la Basílica de San Clemente, por ejemplo, se conservan una iglesia del siglo IV y, debajo de ella, ruinas romanas del siglo I, entre ellas un mitreo, edificios públicos y antiguos callejones que permanecieron ocultos durante siglos.
Otro de los sitios destacados es la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere, levantada sobre la antigua vivienda donde, según la tradición cristiana, vivió la mártir Santa Cecilia. Debajo del templo aún pueden observarse pisos de mosaico, estructuras residenciales y una cripta decorada con mármoles y mosaicos de influencia bizantina. A ello se suman las casas romanas ubicadas bajo la basílica de San Juan y San Pablo, donde aparecieron antiguos talleres, almacenes y residencias privadas que abarcan cerca de cuatro siglos de historia.
Estos hallazgos refuerzan la idea de que bajo la Roma actual permanece una segunda ciudad prácticamente intacta, cuyo estudio continúa modificando el conocimiento sobre la arquitectura, la ingeniería y la vida cotidiana del mundo romano.
Cada excavación aporta nuevas piezas para comprender cómo evolucionó una de las civilizaciones más influyentes de la historia.