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China dio un nuevo paso en la carrera tecnológica al presentar una batería nuclear basada en carbono-14 que promete suministrar energía durante periodos extraordinariamente largos.

El desarrollo representa un salto frente a las baterías electroquímicas tradicionales, ya que aprovecha la desintegración natural de un isótopo radiactivo para producir electricidad de forma continua.

El nuevo dispositivo, denominado Qianjiyuan Tianshu y desarrollado por la Universidad Normal del Noroeste en colaboración con la empresa Gansu Zhulong Technology, mejora de forma considerable al prototipo Zhulong-1 presentado en 2024.

El carbono-14 encapsulado en diamante convierte la radiación en electricidad de manera constante. (Foto: Freepik.es)

El diseño reduce el uso de material radiactivo, incrementa la potencia y ocupa apenas 16.8 centímetros cúbicos, consolidando a China como uno de los países más avanzados en el desarrollo de baterías betavoltaicas.

El poder tecnológico que este invento le da a China y su impacto geoeconómico

La nueva batería no solo representa un avance científico, sino también una pieza estratégica dentro de la competencia tecnológica mundial. El proyecto incorpora un transductor de carburo de silicio diseñado y fabricado completamente en China, reduciendo la dependencia de componentes extranjeros en una industria considerada clave para el futuro.

Este desarrollo fortalece la posición del gigante asiático en sectores como la energía nuclear, los semiconductores y la electrónica avanzada. Si la tecnología alcanza la producción comercial, China podría convertirse en uno de los principales proveedores de fuentes energéticas de ultra larga duración para aplicaciones científicas, industriales, médicas y aeroespaciales, ampliando su influencia en el mapa geoeconómico mundial.

Imagen creada con IA - CHatGPT

Así funciona la batería de carbono-14 y para qué podrá utilizarse

A diferencia de las baterías de litio, esta tecnología no almacena energía mediante reacciones químicas. Produce electricidad aprovechando la desintegración natural del carbono-14, cuyas partículas beta interactúan con un semiconductor de carburo de silicio para generar una corriente eléctrica constante.

El dispositivo alcanza una potencia máxima de 1.13 microvatios, funciona entre -100 y 200 grados Celsius, utiliza 78% menos material radiactivo que el prototipo anterior y multiplica 15.5 veces la densidad de potencia volumétrica.

Sus aplicaciones están dirigidas a equipos de muy bajo consumo, como sensores ambientales, instrumentación científica, dispositivos del Internet de las Cosas, implantes médicos, marcapasos, equipos instalados en el fondo marino y misiones espaciales hacia la Luna o Marte, donde sustituir una batería resulta prácticamente imposible.

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¿Qué pasará con las baterías de celulares y autos eléctricos?

Pese al impacto del anuncio, las baterías nucleares de carbono-14 no reemplazarán en el corto ni en el mediano plazo a las baterías de litio utilizadas en teléfonos móviles, computadoras o vehículos eléctricos. Su potencia sigue siendo millones de veces inferior a la que requieren estos dispositivos para funcionar con normalidad.

Sin embargo, los especialistas consideran que esta tecnología podría transformar por completo otro segmento del mercado: el de los dispositivos electrónicos de bajo consumo que necesitan operar durante décadas sin mantenimiento.

En el futuro, la combinación de estas baterías con sistemas de almacenamiento como supercapacitores podría ampliar sus aplicaciones, aunque los celulares y los autos eléctricos continuarán dependiendo de baterías electroquímicas de alta capacidad mientras no se logre un incremento sustancial en la potencia de las baterías nucleares.