

El Congreso de Paraguay votó el viernes la destitución del presidente del país, el socialista Fernado Lugo, tras un veloz juicio político en el que el mandatario fue acusado de mal desempeño de funciones y arrastrar a la nación al caos.
El liberal Federico Franco, el actual vicepresidente, que mantenía una relación tensa con Lugo, debe asumir la presidencia hasta agosto del 2013, según la Constitución local, en lo que se prevé provocará un vuelco en la orientación ideológica del Gobierno.
Lugo fue destituido esta tarde por el Senado, en una votación que arrojó 39 votos a favor de su salida del cargo y cuatro en contra.
El mandatario fue considerado “culpable” de mal desempeño de sus funciones por su “responsabilidad” en la muerte de 17 personas el viernes pasado en el desalojo de una hacienda ocupada por campesinos.
Frente al palacio gubernamental, policías paraguayos disolvieron con balines de goma, chorros de agua y gases lacrimógenos a manifestantes que vivaban a favor destituido presidente.
Los manifestantes habían derribado vallas frente al Congreso y lanzaron proyectiles, enfurecidos por el veloz juicio político que concluyó con la aprobación de la destitución de Lugo.










