

La ola de violencia que azotó a las principales ciudades francesas dejó más fortalecida que nunca a Marine Le Pen, la candidata ultraderechista a la presidencia francesa.
En las últimas horas, la diputada de la Asamblea Nacional criticó duramente al actual Ejecutivo por no haber impedido los graves desórdenes que se produjeron el pasado sábado en el país y se postuló como “la única que tiene el coraje de aplicar la ley”.
En una entrevista con la emisora pública France Info, la primera desde los actos violentos del pasado fin de semana, Le Pen se postuló como la garante del orden en el país, envió mensajes de apoyo a la policía y prometió multiplicar por dos el número de magistrados.
“Tenemos 10 por cada 100.000 habitantes y hay que llegar a 20. Es un esfuerzo presupuestario que hay que hacer porque de ello depende la seguridad de todos”, afirmó la candidata de la extrema derecha, que prometió “firmeza” frente a los alborotadores.
Aseguró que si ella llega al Elíseo en las presidenciales de dentro de seis meses, en las que es la favorita de los sondeos, pagarán “de por vida” los robos y los actos violentos que cometan: “Los padres de los menores, responderán por ello. Cuando les entre en la mente, se lo pensarán dos veces antes de destruir los bienes ajenos”.
Le Pen aseguró que la situación que atraviesa el país responde a “un poder declinante que no controla la situación” y que “no fue capaz de anticipar algo que era previsible” porque “está empantanado en una negación ideológica” que le ha hecho caer en “el caos migratorio, presupuestario y de seguridad”.

Sobre las medidas adoptadas, mostró sus dudas de que el toque de queda parcial dictado en algunas ciudades sea el responsable del retorno a la calma registrado desde este lunes.
La candidata ultraderechista afirmó que han recibido garantías de seguridad del Gobierno para mantener el Congreso de su partido previsto este fin de semana en Orleans, pese al llamamiento lanzado por partidos, sindicatos y grupos antifascistas para manifestarse en contra en esa ciudad del centro del país.
Le Pen acusó a esos partidos de deslealtad democrática por querer impedir el Congreso que pretende dar el banderazo de salida a su candidatura.
La líder ultraderechista señaló que acudirán con una representación de segunda fila a la reunión convocada este jueves por el primer ministro, Sébastien Lecornu, para explicar a los diferentes partidos la situación provocada por las revueltas del país.
“Cada vez que hay problemas convocan una reunión. Ya estamos cansados de esta forma de actuar”, dijo.
Candidata en las encuestas
Le Pen sabe que los sondeos de cara a las elecciones la muestran como favorita.
Un último sondeo de Ifop-Fiducial, realizado entre el sábado por la noche y el lunes -momento álgido de los disturbios en Francia-, sitúa a la líder de la Agrupación Nacional (RN) entre el 34 % y el 38 % de los votos en la primera vuelta, entre uno y dos puntos más que en la medición anterior en los escenarios comparables.
En una eventual segunda vuelta, Le Pen vencería a todos los candidatos incluidos en el estudio: obtendría el 56 % frente al ex primer ministro Edouard Philippe, el 58 % frente al ex primer ministro Gabriel Attal, el 59 % frente al expresidente socialista François Hollande y el 57 % frente al eurodiputado Raphaël Glucksmann, ganador de las primarias socialdemócratas.
Su ventaja sería aún mayor (un 68 %) frente al líder de La Francia Insumisa (LFI), Jean-Luc Mélenchon, a quien el Gobierno francés señala como responsable último de los disturbios.
















