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Cuando se piensa en las fronteras de Europa, es habitual imaginarlas dentro del propio continente. Sin embargo, existe un caso excepcional que rompe con esa idea: un país europeo posee una frontera en América del Sur gracias a un territorio que forma parte de su administración desde hace décadas.

Se trata de Francia, cuya presencia en Sudamérica se mantiene a través de la Guayana Francesa. Aunque se encuentra a miles de kilómetros de París, este territorio integra oficialmente la República Francesa, utiliza el euro como moneda y forma parte de la Unión Europea.

Por qué Francia tiene una frontera terrestre en América del Sur

La explicación se remonta a la expansión colonial europea. Durante el siglo XVII, Francia estableció asentamientos en la costa norte sudamericana y, a diferencia de otras posesiones coloniales, este territorio nunca alcanzó la independencia. Con el paso del tiempo, su estatus cambió hasta convertirse en un departamento y región ultramarina francesa.

Como ciudadanos europeos, en la Guyana Francesa utilizan el euro como moneda (Fuente: Shutterstock).Fuente: ShutterstockShutterstock

Desde 1946, la Guayana Francesa forma parte del territorio francés con los mismos derechos administrativos que cualquier otra región del país. Por ese motivo, sus habitantes poseen ciudadanía francesa, utilizan el euro y están integrados al sistema político y jurídico de la Unión Europea, una característica que convierte a esta zona en un caso sin equivalentes en la región.

La particular frontera europea que sorprende al mundo

La ubicación de la Guayana Francesa hace que Francia comparta límites terrestres con dos países sudamericanos. Su frontera con Brasil se extiende por aproximadamente 730 kilómetros, mientras que el límite con Surinam alcanza unos 520 kilómetros. De hecho, el tramo con Brasil representa la frontera terrestre más extensa de Francia en todo el mundo.

A lo largo de la historia, esta región fue escenario de distintos conflictos por la delimitación territorial. Las disputas involucraron primero a Francia y Portugal, y posteriormente a Brasil, hasta que un arbitraje internacional realizado a comienzos del siglo XX definió el límite definitivo. Gracias a esa particular configuración geográfica, Francia continúa siendo el único país europeo con una frontera terrestre ubicada en América del Sur.