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El 24 de febrero de 2022 comenzó el mayor conflicto armado en suelo europeo desde la Segunda Guerra Mundial. La invasión rusa a Ucrania alteró el orden de seguridad construido tras el fin de la Guerra Fría y reconfiguró el equilibrio estratégico entre Rusia, Europa y Estados Unidos.

Lo que Moscú definió como una “operación militar especial” terminó convirtiéndose en un conflicto prolongado de alta intensidad, con impacto global en energía, alimentos y defensa.

Cuatro años después, el frente sigue activo, la economía rusa está fuertemente militarizada y Ucrania depende del sostén occidental para mantener su resistencia. Estos son los cinco momentos que redefinieron el conflicto y marcaron el rumbo de la guerra.

El inicio de la ofensiva y el fracaso de la guerra relámpago (febrero de 2022)

El 24 de febrero de 2022, tres días después de reconocer la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, el presidente ruso Vladimir Putin lanzó la invasión a gran escala del territorio ucraniano bajo los objetivos declarados de “desnazificación” y “desmilitarización”.

En términos estratégicos, fue la ruptura explícita del sistema de seguridad europeo vigente desde 1991.

El plan respondía a la lógica de la blitzkrieg (conocida popularmente como guerra relámpago): una ofensiva rápida para capturar Kiev, provocar la caída del gobierno del ucraniano Volodimir Zelenski y negociar desde una posición de fuerza. Sin embargo, problemas logísticos, fallas de inteligencia y una resistencia ucraniana más organizada de lo previsto transformaron la operación en una guerra de desgaste.

Vecinos trabajan en el lugar de un ataque con drones rusos en el centro de la ciudad. Al menos un civil resultó herido, según autoridades locales.Fuente: EPATOMMASO FUMAGALLI

Los tres ejes de ataque inicial

  • Norte: avance hacia Kiev desde Bielorrusia, que terminó en retirada tras fuertes combates en Bucha e Irpín.
  • Sur: ofensiva desde Crimea para asegurar un corredor terrestre hacia el Donbás, incluyendo el asedio de Mariúpol.
  • Noreste: presión sobre Járkov, sin lograr consolidar control total.

El repliegue ruso del norte selló el fracaso del objetivo estratégico inicial con la guerra relámpago -la toma de Kiev- y transformó la invasión en un conflicto prolongado.

Bucha: ejecuciones sumarias y acusaciones de crímenes de guerra (primavera de 2022)

Cuando las tropas rusas se retiraron de la región de Kiev a fines de marzo de 2022, las autoridades ucranianas y observadores internacionales encontraron escenas que marcaron un punto de quiebre en el conflicto. En la ciudad de Bucha y otras localidades cercanas aparecieron cuerpos de civiles en calles, patios y fosas comunes.

Varios cadáveres tirados en las calles de la ciudad ucraniana de Bucha, donde las tropas rusas cometieron una masacre.

Investigaciones de la ONU documentaron ejecuciones sumarias: civiles con las manos atadas, disparos a corta distancia en la cabeza y cadáveres abandonados durante días en la vía pública. También se reportaron detenciones arbitrarias, torturas y violencia en centros improvisados de reclusión. Moscú negó las acusaciones, pero el hallazgo tuvo un impacto internacional inmediato.

En términos políticos, Bucha provocó el colapso de las negociaciones preliminares que se desarrollaban en Estambul, una ampliación significativa de sanciones occidentales y un aumento del envío de armamento pesado a Kiev. En 2023, la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Putin por la deportación ilegal de menores.

Las contraofensivas ucranianas y las fisuras internas rusas (2022-2023)

Durante el segundo semestre de 2022, Ucrania logró revertir parcialmente la dinámica defensiva. Con apoyo de inteligencia occidental y sistemas de precisión, lanzó ataques sobre depósitos logísticos y líneas de suministro rusas antes de avanzar territorialmente.

En septiembre de 2022, la contraofensiva en Járkov provocó el colapso de posiciones rusas en amplios sectores del frente. Dos meses después, Rusia se retiró de Jersón, la única ciudad capital de una provincia ucraniana que había conseguido ocupar desde el comienzo de la invasión.

Rescatistas trabajan tras un ataque ruso con drones y misiles contra una zona residencial. Al menos una persona murió y ocho fueron rescatadas, entre ellas un niño.Fuente: EPASTRINGER

En paralelo, en junio de 2023, el grupo paramilitar Wagner -una fuerza privada que combatía junto al ejército ruso en Ucrania- protagonizó un motín armado.

Su líder, Yevgueni Prigozhin, acusó públicamente al Ministerio de Defensa ruso de incompetencia y ordenó a sus columnas avanzar desde el sur de Rusia hacia Moscú, tras tomar el control de instalaciones militares en Rostov del Don. El levantamiento se detuvo tras un acuerdo mediado por Bielorrusia, pero expuso una fractura inédita dentro del aparato de seguridad ruso.

Dos meses después, en agosto de 2023, Prigozhin murió cuando el avión en el que viajaba se estrelló en territorio ruso. El Kremlin negó cualquier responsabilidad, pero el episodio consolidó el control directo del Estado sobre las estructuras paramilitares y eliminó a uno de los actores más impredecibles del frente.

Yevgueni Prigozhin, acusó públicamente al Ministerio de Defensa ruso de incompetencia y ordenó a sus columnas avanzar desde el sur de Rusia hacia Moscú. Fuente: archivo.

Kursk y la consolidación de una guerra de desgaste extremo (2024)

En 2024 se consolidó la lógica de guerra de atrición: el conflicto dejó de definirse por avances rápidos y pasó a medirse por la capacidad de absorber pérdidas humanas, sostener la producción militar y preservar la estabilidad económica en el tiempo.

En agosto, Ucrania lanzó una incursión en la región rusa de Kursk utilizando drones FPV y sistemas de guerra electrónica. Aunque Rusia recuperó parte del terreno meses después, el episodio obligó a Moscú a redistribuir fuerzas y evidenció que la frontera rusa también podía ser escenario directo de combate.

El impacto en cifras (estimaciones hasta fines de 2025)

  • 1,8 millones de soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos, según el Center for Strategic and International Studies (CSIS).
  • Rusia: alrededor de 1,2 millones de bajas, incluyendo hasta 325.000 muertos.
  • Ucrania: entre 500.000 y 600.000 bajas, con hasta 140.000 fallecidos.
  • Zelenski reconoció 55.000 militares ucranianos muertos.

Según el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos (ACNUDH), más de 56.000 civiles han muerto o resultado heridos desde el inicio del conflicto y 2025 fue el año más letal para civiles desde 2022.

Personas visitan las tumbas de soldados ucranianos caídos en el cementerio de Lychakiv. Fuente: EPAMYKOLA TYS

El giro diplomático y la intervención de Estados Unidos (desde 2025)

El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca en 2025 modificó el enfoque estadounidense. La estrategia pasó de priorizar el respaldo militar sostenido a explorar una salida negociada bajo presión económica.

Cronología de la intervención diplomática estadounidense

  • Febrero de 2025: reunión tensa en Washington con Zelenski y advertencias sobre la continuidad del apoyo.
  • Agosto de 2025: cumbre Trump-Putin en Alaska, con amenaza de aranceles secundarios del 500% a compradores de petróleo ruso.
  • Noviembre de 2025: filtración de un plan de 28 puntos que proponía congelar la expansión de la OTAN, limitar el tamaño del ejército ucraniano y aceptar la cesión de territorios ocupados.

En paralelo, Rusia intensificó los ataques contra la infraestructura energética ucraniana durante el invierno 2025-2026. En enero de 2026, el sistema eléctrico cubría apenas el 60% de la demanda nacional aumentando la presión sobre Kiev en plena fase negociadora.

El próximo paso diplomático previsto es la apertura de una ronda técnica de negociaciones indirectas, con mediación de terceros actores y coordinación europea, enfocada en un posible alto el fuego parcial sobre infraestructura energética y corredores humanitarios. No obstante, cualquier avance dependerá de concesiones territoriales que, por ahora, ninguna de las partes parece dispuesta a formalizar.

La estrategia de Estados Unidos pasó de priorizar el respaldo militar sostenido a explorar una salida negociada bajo presión económica.

Por qué la paz en Ucrania parece cada vez más lejana

Cuatro años después de la invasión rusa, el conflicto en Ucrania permanece enquistado sin perspectivas reales de resolución. Las razones son múltiples y se refuerzan mutuamente.

El principal obstáculo es territorial. Rusia reclama Crimea y cuatro regiones anexadas en 2022; Ucrania exige la restitución de sus fronteras de 1991. Ninguna de las partes puede ceder sin sufrir un costo político devastador: para Putin sería una humillación existencial, para Zelensky una traición a la soberanía nacional.

A esto se suman los intereses cruzados de las grandes potencias. Estados Unidos busca desgastar a Rusia sin confrontación directa. China sostiene a Moscú comercialmente mientras evita comprometerse militarmente. Europa teme el contagio del conflicto hacia sus fronteras orientales. Este juego de alianzas —con la OTAN fortalecida al norte y el eje Rusia-China-Irán-Corea del Norte consolidado al otro lado— reproduce la lógica de la Guerra Fría.

El rearme global agrava el panorama. Según el SIPRI, el gasto militar mundial alcanzó los 2718 billones de dólares en 2024, el mayor incremento desde la Guerra Fría. Más armas significan menos incentivos para negociar.

La diplomacia, como advierte el realismo político, solo avanzará cuando el equilibrio de fuerzas lo imponga. Y ese momento aún no ha llegado.