El presidente francés, Emmanuel Macron, volvió a reclamar este martes que la UE recurra al instrumento anticoerción del bloque comunitario, también conocido como la “bazuca” comercial, una de las medidas que barajan los Veintisiete en caso de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, imponga aranceles contra 8 países europeos que se oponen a su intento por anexar Groenlandia “por las buenas o por las malas”.
Macron instó a usar este instrumento porque “no somos respetados y no se respetan las reglas del juego”, durante una intervención en el Foro de Davos, donde otros líderes europeos se pronunciaron sobre las intenciones expansionistas de Trump sobre la isla del Ártico perteneciente a Dinamarca.
En la previa de su llegada al Foro Económico de Davos, Trump utilizó su red social Truth Social para difundir fotografías generadas con inteligencia artificial que simulan la anexión de Groenlandia, Canadá y Venezuela como territorios de Estados Unidos-
Marcando una nueva fase en la crisis diplomática con Europa y la OTAN, Trump acompañó las imágenes polémicas con un mensaje categórico: “Como he expresado a todo el mundo, de manera muy clara, Groenlandia es imprescindible para la seguridad nacional y mundial. No hay vuelta atrás, ¡en eso todos estamos de acuerdo!”.
El mandatario anunció que mantuvo una conversación telefónica con Rutte específicamente sobre Groenlandia y acordó una reunión con “las distintas partes” en Davos. “Pongámoslo de esta manera: va a ser un Davos muy interesante”, adelantó a la prensa antes de partir a Suiza.
Junto a la “bazuca comercial”, la UE estudia otras posibles represalias económicas por valor de unos 93.000 millones de euros, que serán discutidas el jueves en una cumbre extraordinaria de líderes europeos convocada en Bruselas.
Aunque la mayoría de capitales europeas apuesta por el momento por dialogar con Washington para tratar de rebajar la tensión y entender qué hay de cierto en la advertencia de Trump, los líderes presentes en Davos aprovecharon la ocasión para tratar de enviar un mensaje de firmeza ante el mandatario republicano.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, aseguró durante su intervención que la respuesta de la UE ante las presiones anexionistas sobre Groenlandia será “firme, unida y proporcional”, y afirmó que “la soberanía y la integridad de su territorio no son negociables”.
El primer ministro de Bélgica, Bart de Wever, aseguró por su parte que aunque la UE no desea una guerra comercial con Estados Unidos, no se dejará “intimidar” por las amenazas de Trump y afrontará un conflicto económico con Washington si no hay alternativa.
De esta manera, y ante la eventual imposición de aranceles de Estados Unidos, la Unión Europea reaccionaría con sus propios gravámenes a la importación de productos estadounidenses.
Los principales productos afectados por este paquete arancelario serían la aviación y la maquinaria, los automóviles y los productos agroalimentarios como el whisky bourbon, así como la mantequilla de cacahuete, los arándanos o el jugo de naranja.
La UE preparó este paquete en 2025, en pleno enfrentamiento comercial con Washington, pero suspendió su aplicación mientras se negociaba el pacto que Trump y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, firmaron en Escocia, donde el bloque aceptó un gravamen del 15% para una gran cantidad de productos europeos, entre ellos los automóviles y los semiconductores, mientras que Estados Unidos logró terminar sin aranceles de la UE.
Actualmente, la lista de 93.000 millones de euros está congelada hasta el 6 de febrero, pero podría reactivarse al día siguiente si los Veintisiete optan por no prorrogar la suspensión, algo que deberán decidir en las próximas semanas.
En ese sentido, y ante la escalad de Trump, los principales grupos del Parlamento Europeo se oponen a ratificar el acuerdo entre Trump y Von der Leyen y tienen previsto tomar una decisión este miércoles.
Qué es la “bazuca comercial” de la Unión Europea contra Estados Unidos
Informalmente se conoce como “bazuca comercial” a una estrategia anti coercitiva que entró en vigor en 2023 para hacer frente a “una situación en la que un país tercero intenta presionar a la UE o a un Estado miembro para que tome una decisión determinada, aplicando o intentando aplicar medidas que afecten al comercio o la inversión”.
El instrumento prevé que la Comisión Europea actúe de forma gradual para poner fin a la amenaza, primero entablando negociaciones con el país en cuestión y sólo en último término se adoptarían represalias comerciales, que podrían incluir un amplio abanico de medidas.
Por ejemplo, restricciones a las importaciones y exportaciones a Estados Unidos, a sus inversiones en la UE, restringir los derechos de propiedad intelectual de empresas estadounidenses o prohibirles participar en licitaciones públicas.
Además de Francia, apoyan esta propuesta España, Alemania y Polonia, según fuentes diplomáticas revelaron a la agencia EFE.