- El salto a Bagó
- De soporte a socio del negocio
- Una fábrica que empieza a pensar en tiempo real
- La ciencia también se encuentra con la tecnología
- IA y datos: la nueva revolución industrial
- El CIO como puente entre tecnología y negocio
- Del medicamento al “fármaco como servicio”
- Una mirada al mundo fuera y dentro de la oficina
Mucho antes de ocupar un lugar en la mesa de decisiones de Laboratorios Bagó, Pablo Guida, el CIO del año 2026, descubrió la tecnología jugando. El Atari, el ColecoVision y el Donkey Kong fueron parte de una primera aproximación que luego se transformó en vocación. Estudió en una escuela técnica y siguió con la informática hasta recibirse de Ingeniero en Sistemas de la Información.
Su carrera comenzó en Sema Group, luego Atos Origin. Más tarde llegó al retail, primero con el desarrollo de sistemas de gestión comercial para Supermercados Disco y luego a Cencosud, donde ocupó distintas posiciones vinculadas con ventas, mejora continua y programas regionales. En Frávega asumió la Gerencia de Gobierno IT y PMO, y luego la gestión de sistemas de backoffice.
Ese recorrido, que combinó tecnología y negocio, sería clave para su siguiente paso. En noviembre de 2020, en plena pandemia, Guida llegó a Laboratorios Bagó como Gerente de Sistemas de Información y miembro del nuevo comité ejecutivo.
El salto a Bagó
La decisión tuvo tres motivos. El primero fue el propósito de la compañía: “Brindar productos y servicios que contribuyan a mejorar la salud y calidad de vida de las personas de un modo ético y sustentable”. El segundo, que ser CIO representaba un paso natural en su carrera. Y el tercero, una idea que repite como una máxima: “Dejar huella”.
El contexto no podía ser más exigente. Bagó, como actividad esencial, nunca detuvo la producción. Guida comenzó con reuniones por videollamada y recién pudo conocer personalmente a todo su equipo cuando, en septiembre de 2021, se inauguró el edificio administrativo remodelado.
Su primera tarea fue escuchar. “Hablé con todos, para entender quiénes eran, qué hacían y también conocer la historia de la compañía”, recuerda. A partir de allí, una evaluación de madurez realizada junto a Deloitte permitió identificar brechas y diseñar una hoja de ruta a cinco años.
De soporte a socio del negocio
Una de las primeras decisiones fue cambiar la identidad del área. Tecnología dejó de pensarse como un proveedor de soporte para convertirse en “socios de negocio”. Para Guida, el cambio implicaba entender qué necesita cada área y participar de las decisiones desde el comienzo.
“Sin equipo no hay absolutamente nada que hacer”, resume. Por eso, una parte central de su gestión fue construir capacidades, incorporar talento y dar autonomía. La idea es que los integrantes del área sean protagonistas y puedan tomar decisiones, con responsabilidad y respaldo de sus líderes.
La estructura también se reorganizó para acercar tecnología al negocio y fortalecer las capacidades transversales. En paralelo, la compañía avanzó en una modernización tecnológica profunda: cerca del 90% de la operación ya funciona sobre la nube y se multiplicó por cinco la capacidad de conexión, facilitando el trabajo de las distintas localizaciones.
Una fábrica que empieza a pensar en tiempo real
El cambio más profundo se observa en las operaciones industriales. La compañía avanza hacia un modelo de Pharma 4.0, con plantas más conectadas, menos papel y mayor disponibilidad de información en tiempo real.
El objetivo es construir una cadena digital que acompañe cada etapa: desde la planificación de la demanda y el abastecimiento hasta la producción y el control de calidad. Herramientas como SAP IBP permiten proyectar la demanda y sincronizarla con el suministro; SAP PPDS ayuda a secuenciar la producción considerando la capacidad disponible; y SAP DM/DMC incorpora datos de las máquinas y permite contar con indicadores operativos en tiempo real.
En paralelo, Laboratorios Bagó implementa LabWare LIMS para digitalizar el trabajo de laboratorio y conectar directamente los instrumentos con la información necesaria para los análisis y certificados. El resultado buscado es una operación más trazable, eficiente y menos dependiente del papel.
En una industria farmacéutica, sin embargo, digitalizar no significa flexibilizar los controles. Cada cambio debe mantener la trazabilidad y cumplir con los requisitos regulatorios. Por eso, la validación de los sistemas y el registro de las excepciones forman parte del diseño tecnológico desde el comienzo.
La ciencia también se encuentra con la tecnología
Esa transformación llega hasta la investigación. En La Plata, Bagó puso en marcha un nuevo Centro Bioanalítico aprobado por ANMAT, uno de los seis centros autorizados en el país para realizar estudios de bioequivalencia de alta precisión.
La bioequivalencia permite demostrar que un medicamento presenta equivalencia con un producto de referencia en aspectos de eficacia, calidad y seguridad. Esto puede acelerar el desarrollo de nuevos productos y reducir tiempos y costos.
El centro fue diseñado como un entorno integrado para investigación y desarrollo, con herramientas de farmacometría y metodologías in vitro e in silico, algunas de ellas combinadas con inteligencia artificial. Según Guida, ya existen más de 100 proyectos activos.
Para el CIO, la tecnología deja así de ser una capa que acompaña a la actividad científica y empieza a convertirse en una capacidad competitiva de la propia compañía.
IA y datos: la nueva revolución industrial
Guida define a la inteligencia artificial como “la nueva revolución industrial”, pero advierte que su adopción no empieza con un algoritmo, sino con los datos.
“Los datos son la sangre que corre por las venas de la organización”, afirma. Sin información confiable, integrada y disponible, la IA puede acelerar procesos, pero también acelerar errores. Por eso, Bagó trabaja sobre gobierno y calidad de datos, con responsables dentro de las áreas de negocio y una estrategia para democratizar el acceso a la información.
Sobre esa base se despliega ARTEMIS, un programa de adopción masiva de IA que busca que la tecnología no quede restringida al área de Sistemas. Combina capacitación y acompañamiento para que cada empleado pueda “innovar en su metro cuadro”, pero también identifica oportunidades de mayor impacto junto con las áreas de negocio.
Guida insiste en que el cambio es cultural. “No se trata solamente de tecnología”, explica. La idea es liberar a las personas de tareas rutinarias para que puedan dedicar más tiempo a actividades de mayor valor.
Al mismo tiempo, aparece un nuevo desafío: la llamada “shadow AI”, es decir, el uso de herramientas externas sin control que puede exponer información sensible o propiedad intelectual. El objetivo es encontrar un equilibrio entre proteger los datos y no frenar la innovación.
El CIO como puente entre tecnología y negocio
Para Guida, el principal cambio en el rol del CIO está en dejar atrás la mirada exclusivamente operativa. “Tenemos necesidades infinitas con recursos escasos”, resume. La respuesta es priorizar con información, objetivos del negocio, retorno de inversión y una mirada transparente sobre costos, plazos y riesgos.
En esa lógica, Tecnología debe conversar permanentemente con Finanzas, Recursos Humanos, Operaciones y Comercial. El éxito no se mide solamente por la disponibilidad de un sistema, sino por el valor que genera para la compañía.
Esa visión también explica su forma de liderar. El CIO debe traducir los objetivos corporativos en capacidades digitales, pero también entender que cada decisión tecnológica tiene impacto sobre las personas que van a utilizarla.
Del medicamento al “fármaco como servicio”
Guida cree que la próxima transformación de la industria farmacéutica irá más allá de fabricar y vender medicamentos. El modelo puede avanzar hacia lo que define como “Fármaco como Servicio” (FaaS), con mayor foco en la experiencia del paciente, la prevención y la adherencia a los tratamientos.
La tecnología podría permitir servicios más personalizados y anticipar necesidades de salud. Al mismo tiempo, la cadena de suministro deberá ganar visibilidad en tiempo real, conectando a laboratorios, farmacias y operadores logísticos mediante APIs y otros mecanismos de intercambio de información.
Una mirada al mundo fuera y dentro de la oficina
Fuera del trabajo, Guida encuentra inspiración en actividades que poco tienen que ver, al menos en apariencia, con los sistemas. Le gustan el vino y las degustaciones, los deportes, las películas y series, especialmente la ciencia ficción, y los viajes.
Cuando recorre una ciudad prefiere perderse por sus barrios, visitar mercados, negocios, supermercados y farmacias, y buscar lugares desde donde pueda observarla desde lo alto. También le interesan la historia y los documentales sobre las civilizaciones antiguas, desde Grecia y Roma hasta Persia y Egipto.
Viajar, dice, ayuda a ampliar la perspectiva, entender otras culturas y encontrar soluciones desde lugares diferentes.
Desde esa visión ampliada, para Guida la innovación no puede convertirse en un fin en sí mismo. La tecnología tiene sentido cuando mejora la vida de las personas y cuando sus beneficios pueden distribuirse de manera amplia.
También considera inevitable que los gobiernos acompañen estos cambios con nuevas reglas, para evitar que quienes no puedan adaptarse queden excluidos. Pero para las organizaciones, la alternativa no es detenerse.
En Laboratorios Bagó, Guida busca que la respuesta sea anticiparse: transformar la tecnología, los datos, la inteligencia artificial y las operaciones para preparar a la compañía para lo que viene. Su objetivo profesional, aquel “dejar huella” que menciona desde el comienzo, parece tener una definición concreta: que cuando la próxima etapa de la industria farmacéutica llegue, Bagó no tenga que correr detrás del cambio, sino que ya esté preparada para liderarlo.
