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En un mundo donde cada clic deja un rastro digital, una VPN (Red Privada Virtual) se convierte en una herramienta clave para navegar con privacidad y seguridad.

Esta solución oculta la identidad en internet y protege los datos de miradas indiscretas, entre otras funciones importantes.

Qué es una VPN y para qué sirve

Una VPN crea un “túnel” encriptado entre el dispositivo y un servidor remoto, disfrazando la dirección IP real —ese código único que revela la ubicación y la identidad— con otra falsa. Sirve principalmente para anonimato: evita que el proveedor de internet (ISP), hackers o anunciantes vean qué sitios se visitan, qué se descarga o qué se escribe.

Entre sus usos clave se encuentran la protección en redes Wi-Fi públicas (como en cafés o aeropuertos), donde los riesgos de robo de datos son altos; la elusión de bloqueos geográficos para ver Netflix de otros países o acceder a sitios censurados; y la prevención del rastreo publicitario que personaliza anuncios invasivos.

Una red VPN brinda un nivel de privacidad adicional a la hora de navegar por internet.

Cómo funciona una VPN, paso a paso

La conexión normal se asemeja a una carta postal: cualquiera por el camino puede leerla. Una VPN la mete en un sobre sellado con cifrado AES-256, el mismo que usan los bancos.

  • Se conecta a un servidor VPN (hay miles en todo el mundo).
  • Los datos se encriptan localmente y viajan al servidor.
  • El servidor los “desnuda”, los envía al destino final (ej: Google) usando su IP.
  • La respuesta regresa igual: encriptada, invisible para intermediarios.

El proceso es automático, dura milisegundos y solo baja un poco la velocidad si se eligen servidores lejanos.

Ventajas clave para el día a día

  • Seguridad extra: bloquea malware, phishing y ciberataques al escanear tráfico.
  • Libertad total: se accede a contenido restringido, como eventos deportivos o noticias bloqueadas.
  • Privacidad real: el ISP no vende los hábitos; ideal para periodistas o activistas.
  • Ahorro de datos: algunos proveedores evitan límites de ISP y anuncios.

En Argentina, con regulaciones crecientes sobre datos, resulta clave para streaming o banca online.

Un servicio VPN es recomendable siempre que se acceda a un Wi-Fi público, entre otros usos.

Desventajas y mitos comunes sobre las VPN

En algunas cuestiones se debe tener precaución. Una VPN gratuita puede vender datos o ser lenta; las premium cuestan u$s 3 y u$s 10 al mes. Además, una VPN no oculta todo (por ejemplo, el ISP ve que se usa VPN, pero no el contenido). Y no reemplaza a un antivirus.

Se recomienda elegir proveedores con “no-logs” (sin registros), kill-switch (corta internet si falla la VPN) y soporte P2P para torrents.

Cómo elegir y usar una VPN

Proveedores como NordVPN, Surfshark o ExpressVPN destacan por ser rápidos, seguros y contar con apps para PC, celular y Smart TV. Se instala la app, se elige servidor (cerca para velocidad, lejos para anonimato), se conecta y listo. Pruebas gratuitas abundan.

A fin de cuentas, hay que tener en cuenta que una VPN no hace 100% invisible, pero multiplica la seguridad x10. Se activa siempre en Wi-Fi público y para streaming. En 2026, con ciberataques en alza, se presenta como un recurso esencial, como el cinturón de seguridad digital.