
Se considera un predicador de los negocios en que participa, además de la tecnología (salud, inmobiliario, financiero, hotelero, aeronáutico y medios, entre otros). Pero ninguno compite con su favorito, el que hace que a Andrés Navarro Haeussler lo conozcan como “el Bill Gates chileno , aunque le da pudor cuando se lo recuerdan. Es que el hombre, a sus 60 años, representa hoy en Chile el éxito empresarial logrado por medio del esfuerzo, que comenzó hace treinta años “de abajo, para ganarme la vida .
Alumno del colegio jesuita San Ignacio, el CEO de Sonda se graduó como ingeniero civil industrial en la Universidad Católica y con un escaso capital convirtió a su empresa en un jugador fuerte de América latina. Comenzó de joven a programar en Cobol y él mismo dice haber sido un “gran programador aunque no se siente cómodo con los “nuevos aparatitos del mundo tecnológico.
Tras plantar bandera en nueve países de América latina hoy la compañía situada a pocas cuadras de la Casa de la Moneda (el palacio presidencial de Chile) aspira a instalar una oficina en Australia, para conquistar el mercado asiático y pelear en el sector de integración de sistemas y servicios informáticos. Junto a uno de sus ocho hermanos llevan adelante el negocio y dice estar convencido que el entorno corporativo tecnológico “debe ir hacia un mundo de servicios y hacer de la IT “una utility, como el agua y la luz . Sorprendido por el “mundo Google , como él dice, Navarro considera que el negocio de la IT no escapa a la moda. “Ya ocurrió con Microsoft y con Apple , asegura, y cree que Google es diferente por tratarse de una empresa “muy creativa que le está proponiendo al mundo tecnológico algo atractivo: ‘Un mundo libre, un llamado a la participación’; tiene un mensaje muy fuerte, muy potente , apunta.
A Navarro lo conectan a la Argentina dos razones. Su abuelo paterno nacido en el norte del país y su preocupación por un mercado que para Sonda “ha estado aletargado , dice. “La Argentina representaba mucho, alrededor del 35 por ciento de nuestros ingresos, pero en la actualidad es mucho menos , se lamenta. El crecimiento de Sonda en Brasil y México dejó al mercado local alejado de esos márgenes de ganancia, y la crisis de 2001 “hizo que muchas de las multinacionales perdieran entusiasmo . Pero Navarro mantuvo la filial y tiene la esperanza “de que pronto se tome el rumbo que tuvo en el pasado. La Argentina es un hermano mayor a quien mirar. Y ha estado dormido un rato largo. Siempre ha tenido un destino de nación importante, sobre todo por su nivel de educación .
La apuesta por el mercado local sigue firme. Durante este año, el CEO espera que los encargados de su filial cierren la operación de compra de una empresa de capitales nacionales dedicada al mismo negocio, para ampliar la cartera de clientes.
Para Navarro, a diferencia de lo que ocurre en Chile, la Argentina tiene la contradicción de contar con un nivel de recursos humanos de IT muy avanzando pero un bajo nivel de penetración de la tecnología. “Si quiero contratar a cinco personas con un doctorado en ciencias de la computación pongo un aviso y los currículums que recibo siempre son más de los argentinos que de brasileños o chilenos , señala.
Sin embargo, “muchos de esos buenos profesionales no trabajan en la Argentina. En Chile hay argentinos trabajando, incluso en Sonda. El nivel de penetración de las tecnologías es, en comparación, más bajo en la Argentina. En Chile tenemos 16 millones de habitantes, de los cuales 6 millones acceden a las TICs. Acá tenemos más computadoras per cápita e Internet que en la Argentina .
El estado del negocio
Si bien el grueso de la facturación de Sonda se alimenta de contratos con grandes multinacionales como Petrobras y Nestlé , la compañía ha sabido ganar negocios con el estado chileno. La solución de compras públicas Chile Compra, la provisión de sistemas para el controvertido proyecto del Transantiago, los sistemas para las cédulas y pasaportes del Servicio Nacional de Registro Civil e Identificación y el software de apoyo a fiscales del ministerio público, son algunos de sus proyectos.
El interés por el estado argentino —expresa — es poco menos que restringido al lado del interés por el mercado corporativo. Aunque Sonda puso un pie en el sector vendiendo el sistema Chile Compra a la ciudad de Buenos Aires, “por lo general no participamos de licitaciones estatales , dice Navarro. Cuando se le pregunta por el SUBE (Sistema Único de Boleto Electrónico) que vio la luz recientemente a nivel local, responde: “Antes de participar de cualquier licitación pública, quiero estar seguro que va a ser limpia. Y no voy a decir más nada sobre eso. Esa licitación no es adecuada para no sotros. No estamos dispuestos a claudicar nunca. No estamos dispuestos a pagar un peso , dispara el CEO, que se autodenomina “políticamente incorrecto .
Si se le pregunta por su interés en la política, (estuvo alineado con los “Empresarios por el NO cuando se realizó el plebiscito en Chile para terminar con la dictadura de Pinochet en 1988) enfatiza que no podría dedicarse a la actividad pública “por no premiarse la franqueza y el mérito .
Pero Navarro apoyó financieramente la candidatura del ex presidente Ricardo Lagos, con quien trabajó en forma directa y forjó una relación “de mucha confianza . “Lo acompañé pública y económicamente. El grupo en el que estaba pensaba que el crecimiento en la economía es importante, pero que también lo es la protección social. El acto de gobernar es saber apoyar a los fuertes y proteger a los débiles. Desde esa época el país ha crecido muchísimo , reflexiona.
Más tarde se vinculó con la Fundación País Digital. La entidad, de la cual es miembro activo, fue creada en el 2000 luego de que una misión empresarial dirigida por Lagos se trajera de Silicon Valley y Seattle la idea de impulsar el de- sarrollo digital en Chile. Navarro cree que la incertidumbre actual de la economía mundial presenta una luz de esperanza para ciertos negocios. Considera que la crisis es “una anomalía y clasifica a las políticas de Obama como “medidas de emergencia que contradicen los principios clásicos de una economía abierta . A su juicio, la crisis es transitoria: “En las últimas semanas hubo señales de que se va a acabar mucho antes de lo que imaginábamos hace seis meses. Hay un aire de optimismo .









