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Un reciente estudio científico demostró que la Luna se está achicando por un fenómeno natural. La investigación fue realizada por expertos del Instituto Smithsonian y la asombrosa conclusión se basa en el análisis de un proceso geológico constante en el principal satélite natural de la Tierra.
El trabajo fue publicado en la reconocida revista científica internacional The Planetary Science Journal y encabezado por el geólogo planetario, Thomas Watters. La investigación analizó datos orbitales de alta precisión sobre la superficie lunar y con esta información, los científicos detectaron más de 10.000 fallas tectónicas activas.
¿Por qué se achica la Luna según una investigación?
El trabajo liderado por especialistas del Centro de Estudios de la Tierra y los Planetas del Instituto Smithsonian explicó que la Luna se achica porque su interior se enfría de forma lenta.
Los especialistas remarcaron que el satélite de la Tierra se hace más pequeño, ya que el enfriamiento el núcleo genera presión en la corteza y forma arrugas visibles, lo que reduce el volumen total del cuerpo celeste. Mientras el calor interno disminuye, la corteza rocosa experimenta una fuerza constante.
A diferencia de la Tierra, la Luna posee una sola placa tectónica rígida. Por eso, el material exterior se arruga y se rompe al contraerse el volumen interior, lo que implica no solo un achicamiento, sino un riesgo para la construcción o las exploraciones en la zona.
«La Luna se va a achicar mientras su núcleo siga perdiendo calor», explicó el doctor a cargo del estudio, Thomas Watters.
La investigación que llevó al avance
Para llegar a esta conclusión, los expertos analizaron miles de imágenes satelitales detalladas de la Luna. De esta manera, el equipo comprobó que la superficie se comprime sin pausa y las fallas tectónicas actúan como el motor principal de esta deformación geológica.
Los científicos detectaron más de 10.000 fallas activas distribuidas por todo el satélite. Estas estructuras demuestran que la corteza rocosa se rompe de manera continua y de esta manera, el mapa lunar revela una actividad sísmica mucho mayor de la prevista.
Las consecuencias de este particular fenómeno
El encogimiento provoca constantes sismos lunares y fracturas profundas en la superficie. Estos movimientos telúricos alteran el relieve de la región afectada. Por eso, las fallas activas representan un peligro real para cualquier estructura instalada en la zona.
Estos movimientos ponen en riesgo las futuras bases espaciales tripuladas. Por eso, las agencias internacionales estudian estas zonas antes de planificar nuevas misiones teniendo en cuenta que los riesgos geológicos complican la selección de sitios seguros para el aterrizaje.
De esta forma, comprender este proceso de achicamiento resulta fundamental para la exploración espacial a largo plazo. Los datos obtenidos permiten anticipar los cambios en el terreno lunar y así, las ciencias espaciales deberán adaptar sus proyectos a la realidad geológica del principal satélite de la Tierra.
El estudio completo en este enlace.