Las uñas pueden revelar mucho más que los hábitos de manicura. Además de proteger las yemas de los dedos y facilitar movimientos precisos, sus cambios de color, textura o forma pueden estar relacionados con la edad, la resequedad, golpes, déficits nutricionales o algunas enfermedades.
Una de las alteraciones más frecuentes son las líneas o surcos que atraviesan la superficie de la uña. Algunas aparecen en sentido vertical, desde la cutícula hasta el borde, mientras que otras se extienden de manera horizontal. Aunque muchas veces no representan un problema de salud, el aspecto de las marcas y la presencia de otros síntomas pueden indicar si es necesario consultar con un especialista.
Por qué aparecen las rayas en las uñas
Las estrías ungueales pueden tener distintas causas. Para determinar su origen, los médicos observan si afectan a una o varias uñas, cuándo aparecieron, si son profundas y si están acompañadas por dolor, cambios de color, fragilidad o deformaciones.
Las líneas verticales suelen hacerse más visibles con el paso de los años. El envejecimiento puede disminuir la capacidad de regeneración de la uña y favorecer una superficie más seca, opaca o irregular. En otros casos, las marcas se relacionan con la falta de hidratación, una alimentación poco equilibrada, eccema o traumatismos repetidos en la zona donde se forma la uña.
La resequedad también puede volver más frágil la placa ungueal y hacer que las estrías se noten con mayor intensidad. El contacto permanente con agua, detergentes, lavandina, removedores o productos utilizados en manicuras puede contribuir a ese deterioro.
Qué indican las líneas horizontales
Los surcos que atraviesan la uña de un lado al otro reciben el nombre de líneas de Beau. Se producen cuando el crecimiento se interrumpe durante un período y luego vuelve a comenzar.
Según Mayo Clinic, pueden aparecer después de una infección, un cuadro de fiebre alta, un traumatismo o una etapa de estrés físico intenso. También fueron vinculadas con enfermedades como la diabetes sin controlar, problemas vasculares, déficit de zinc y algunos tratamientos médicos, incluida la quimioterapia.
Cuando la causa fue una enfermedad o un episodio puntual, la marca suele desplazarse hacia el extremo de la uña a medida que esta crece. Por ese motivo, observar cuándo apareció y si se repite en otras uñas puede aportar información útil durante la consulta.
Rayas en las uñas y falta de hierro o zinc
En algunos casos, las alteraciones de las uñas pueden acompañar una deficiencia nutricional. La falta de hierro, por ejemplo, puede relacionarse con surcos longitudinales y con la coiloniquia, una deformación que vuelve la uña más cóncava, como una cuchara.
La carencia de zinc puede asociarse con manchas blancas y líneas horizontales. Sin embargo, una raya o una mancha no alcanza para confirmar que exista un déficit. El diagnóstico debe realizarlo un profesional, que puede indicar análisis de sangre si también aparecen cansancio, caída del cabello, cambios en la piel u otros síntomas.
Por eso, no es recomendable comenzar a tomar suplementos por cuenta propia. El exceso de algunos minerales también puede provocar efectos adversos y no siempre resuelve la causa real del cambio.
Cuándo consultar por las uñas rayadas
Conviene pedir una evaluación médica si las líneas aparecen de forma repentina, son profundas o se combinan con otros cambios. Es especialmente importante consultar en los siguientes casos:
- La uña cambia de color, se engrosa, se quiebra o comienza a desmenuzarse.
- Aparece una raya negra, marrón oscura o rojiza, en especial si afecta una sola uña y no hubo un golpe.
- La pigmentación se ensancha o avanza hacia la cutícula y la piel cercana.
- Hay dolor, inflamación, enrojecimiento o secreción alrededor de la uña.
- La uña se despega del lecho ungueal o adquiere una tonalidad amarillenta.
- Las marcas se acompañan de fiebre, cansancio persistente, pérdida de peso, cambios en la piel o caída del cabello.
- El cambio aparece en bebés, niños o personas con enfermedades crónicas.
Una banda oscura no siempre implica una enfermedad grave: también puede deberse a un hematoma, una infección u otra alteración. Sin embargo, debe ser revisada por un dermatólogo para establecer su origen.
Cómo cuidar las uñas y evitar que se debiliten
Algunos hábitos cotidianos ayudan a reducir la resequedad, los quiebres y las lesiones. Mantener las uñas cortas y limar los bordes puede evitar que se enganchen y se rompan. También es importante utilizar cortaúñas, alicates y limas limpios, sin compartirlos con otras personas.
La hidratación de las manos debe incluir las cutículas y la superficie de las uñas. Aplicar una crema después de lavarse las manos o de utilizar productos de limpieza ayuda a protegerlas, sobre todo cuando están secas o se quiebran con facilidad.
Para las tareas domésticas, se recomienda usar guantes y limitar el contacto directo con detergentes, lavandina y otros químicos. También conviene moderar el uso de esmaltes, removedores y tratamientos agresivos.
Morderse las uñas, arrancar las cutículas o pulir demasiado la superficie puede provocar lesiones y favorecer la entrada de bacterias u hongos. Si las estrías ya están presentes, limarlas en exceso puede adelgazar aún más la placa ungueal y aumentar su fragilidad.