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El desorden es visto muchas veces como un rasgo usualmente negativo y se la suele asociar a un síntoma de pereza de las personas. Sin embargo, la psicología considera que esta característica no se produce por falta de voluntad, sino que es el resultado en cómo ciertos cerebros gestionan las prioridades y la energía.
En ese sentido, la terapeuta KC Davis sostuvo que este comportamiento requiere aceptación y soluciones prácticas para convivir en ese estado sin culpa, en especial para quienes no logran mantener todo en su sitio.
La especialista, conocida por compartir trucos domésticos, reveló que enfrenta críticas constantes en redes sociales por compartir su estilo de vida. Mientras muchos la tildan de haragana, otros encuentran alivio en sus palabras. En ese sentido, destacó que aceptar el desorden está transformando vidas, lo que permite que las personas dejen de sentirse “horribles” por no cumplir con estándares estéticos. KC Davis
En este aspecto, mencionó que el mundo suele ser implacable con la gente desordenada, ya que el éxito equivale a hogares luminosos y organizados. Sin embargo, la experta dijo que el desorden debería celebrarse en lugar de verse como un problema a resolver.
Qué significa que una persona sea desordenada, según la psicología
Incluso, aseguró que el desorden puede ser algo bueno y que “todas las comunidades deberían tener gente desordenada”. “Por mucho que lo intentemos, por mucho que sostengamos nuestros objetos para ver si desprenden alegría, no nos convertiremos en el armario de Marie Kondo, porque somos el escritorio de Albert Einstein”, afirmó.
Consideró que las capacidades creativas suelen estar ligadas a la dispersión mental. Al respecto, Davis explicó que las partes del cerebro que permiten realizar tareas complejas son las mismas responsables de un ambiente cargado de materiales. “Es hora de que admitamos que lo que nos hace brillar no puede separarse de lo que nos hace dispersos”, insistió.
La ciencia respalda esta postura. Por ejemplo, quienes padecen TDAH suelen ser desordenados porque su centro de funcionamiento ejecutivo de su cerebro opera de forma distinta.
Esta diferencia en el control de la gestión del tiempo y las prioridades puede generar mayores niveles de pensamiento divergente y creatividad, según indican diversas investigaciones científicas actuales.
“La afirmación a menudo repetida de que el desorden es perjudicial para la productividad y la creatividad también puede ser errónea”
Un estudio de la Universidad de Minnesota puso a prueba el rendimiento creativo de estudiantes en oficinas ordenadas versus desordenadas. El resultado fue sorprendente: los participantes en espacios caóticos generaron ideas calificadas como más creativas.
Cómo convivir con el desorden
No obstante, Davis aclaró que las personas desordenadas deben ser consideradas con los demás y que es fundamental mantener un entorno seguro e higiénico en la convivencia. La clave está en crear una vida funcional sin intentar convertirse en alguien ordenado, utilizando métodos que trabajen a favor del cerebro y no en contra.
Davis reconoció que el acto de organizar puede agotar más que el desorden mismo. Por ello, propuso centrarse en lo que funciona para cada individuo, ignorando la presión de la opinión pública estética.
En lugar de una limpieza tradicional, la terapeuta sugirió estrategias accesibles y realistas. Por ejemplo, colocar una papelera, una cesta de ropa y un cubo de “otras habitaciones” en cada espacio facilita el proceso. Si un lugar se vuelve abrumador, basta con recoger lo básico para recuperar la funcionalidad del ambiente rápidamente.
Davis reemplazó los armarios cerrados por estanterías rodantes abiertas para sus materiales. Este sistema facilita el almacenamiento y permite que las superficies, como la mesa del comedor, sigan siendo utilizables.
El fin de la culpa: funcionalidad sobre estética
Para KC Davis, el objetivo final de estos métodos es la funcionalidad, no la opinión ajena. No importa si los platos llevan días en la cocina, siempre que no tengan restos de comida. Lo relevante es que la ropa esté accesible, aunque no esté doblada. En otras palabras: priorizar lo que realmente funciona simplifica las tareas domésticas.
Su enfoque psicológico concluyó que la liberación del juicio moral permite liberar la creatividad necesaria para resolver problemas, así como potenciar los rasgos que nos hacen brillar en otras áreas de la vida personal y laboral.